Ejercicio creativo 1: Enfrentando la página en blanco

domingo, 21 de junio de 2015
Bienvenidos a una nueva sección que llevó planeando desde hace algunos meses. Este será el primero de muchos "ejercicios cretivos" especialmente ideados para aquellos que todavía no tienen bien formado el hábito de escribir y, sin embargo, desean emprender la aventura. 
La mecánica será la siguiente: todas las semanas postearé un ejercicio diferente. La idea es que lo resuelvan y, si desean, compartan sus fragmentos con todos en la sección de comentarios o en nuestra página de Facebook. Evidentemente, se vale guardarse su fragmento si no desean compartir.


EJERCICIO 1: Domina al síndrome de la página en blanco





A todos los escritores les ha pasado una vez en la vida. Cuando el bloqueo llega, parece casi imposible salir de él... ¿o no?
Bueno, es hora de decirle adiós al síndrome de la página en blanco. Escribe una carta "rompiendo" con este molesto bloqueo. Inicia con la siguiente frase "Querido bloqueo: no soy yo, eres tú...."


Si lo deseas, puedes compartir tu carta en la sección de comentarios
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1 comentario

Anónimo dijo...

Yo empecé a usar estos ejercicios hace poco, son la onda. Aquí dejo mi breve contribución.

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Querido bloqueo,

No soy yo, eres tú. Disculpa por no tener el valor de decirte todo esto a la cara; cuando leas estas líneas, yo estaré ya lejos de aquí. Nuestra relación ha sido lo mas desagradable que me ha tocado vivir en mi corta vida. A diferencia de Alex, quien al menos tenia una bella imagen para ofrecer, en ti no encontré nada de utilidad, al contrario. Te esforzaste para hacerme la vida miserable día y noche, minuto a minuto. Me llenaste de inseguridad y de desconfianza hacía mi mismo; destruiste mi amor propio y toda la confianza en mi mismo, alejándolos sin que yo me diera cuenta. Me cegaste.
Durante años te tuve que escuchar decirme que mi trabajo no valía un centavo, que mis ideas eran malas y ridículas; te burlaste de mí abiertamente, frente a todos y a voz pelada. Y yo te lo permití. Lo hice por miedo, empujado por la frustración de no encontrar un argumento lo suficientemente fuerte para rebatirte. Me usaste.
Por todo lo anterior, entenderás que tu y yo ya no podemos permanecer juntos un segundo mas. Somos como el agua y el aceite, opuestos y naturales enemigos.
Si no te vuelvo a ver jamás, será poco tiempo.