Analizando un clásico: Cumbres Borrascosas, de Emily Brönte

miércoles, 1 de febrero de 2017







Título original: Wuthering Heights
Autora: Emily Brönte
Idioma original: Inglés
Año de publicación: 1847
País de publicación: Inglaterra

EL LIBRO


Cumbres Borrascosas es la primera y última novela de Emily Brönte, publicada en 1847. Debido a que en el siglo XIX las mujeres se encontraban vetadas de la industria editorial "de calidad", Emily Brönte publica su novela bajo el pseudónimo de Elis Bell; sus hermanas, Anne y Charlotte harán lo mismo con sus respectivas novelas. 
Dado que la novela de Charlotte Brönte, Jane Eyre, tuvo un enorme éxito, los hermanos Currer, Ellis,  y Acton Bell (Charlotte, Emily y Anne, respectivamente) alcanzaron una gran fama que finalmente logró convencer a Charlotte de revelar su auténtica identidad, para sorpresa de todos. Sin embargo sus hermanas no fueron tan audaces, la identidad de Emily y Anne permaneció resguardada por su pseudónimo y sus novelas no fueron tan reconocidas.
Emily Brönte sin duda se llevó la peor parte. Además de ser poco reconocida, Cumbres Borrascosas fue duramente críticada por los literatos e intelectuales de la época, quienes la tacharon de sombría, "un atentado contra la moral producto de la mente de un loco". Fue despúes de la muerte de la autora cuando se revaloró la obra y su originalidad, lo cual la convirtió en uno de los clásicos mas importantes de la época. 

SINÓPSIS


La narración comienza con la llegada de Heathcliff, un niño tímido y huraño adoptado por el piadoso Sr. Earnshaw en uno de sus viajes, a Cumbres Borrascosas, la sombría mansión familiar en los grises páramos de Yorkshire. A pesar de su carácter difícil, Heathcliff forjará una profunda amistad con Catherine Earnshaw, la única hija de la familia. Cathy se convertirá no sólo en su compañera de juegos y travesuras sino también pasará a formar parte de su vida, parte de él. 
Sin embargo, este orden perfecto se verá alterado el día en que una travesura sale mal y Cathy queda al cuidado de sus refinados vecinos, los Linton. A partir de ese fatídico día se desatará una cadena de acontecimientos que terminará por separar a Cathy y a Heathcliff, lo cual provocará en este último un deseo de venganza que no conocerá límite alguno. 

ANÁLISIS Y OPINIÓN


Esta novela la leí por primera vez hace poco más de diez años. La descubrí gracias a las sugerencias de lectura de una revista para adolescentes que solía comprar con asiduidad en aquella época. Hoy en día puedo confesar, sin verguenza alguna, que en aquellos años apenas si la comprendí. No me agradó en absoluto por el simple hecho de que no la entendí. 
Llegué a ella esperando una novela romántica al estilo de Jane Austen (me la "vendieron" como tal) y lo único que encontré fue una gran decepción. A mis quince años Cumbres Borrascosas me horrorizó por completo; en lugar de la "historia de amor" que esperaba, me encontré con una trama complejisima y un protagonista oscuro y lleno de odio, que no teme a nada ni a nadie, y cuyo único fin real es lograr su venganza. A simple vista, una historia perturbadora.  

Curiosamente, mi primera impresión fue la misma que la de muchas adolescentes que leyeron la novela después del boom de Twilight. Ahí, Cumbres Borrascosas aparece como "el libro favorito de Bella y Edward" (para evidencias concretas, véase la portada de la edición de Harper Teen, al inicio de esta reseña) lo cual le da a entender al lector que los personajes de Twilight están relacionados de alguna manera con la novela de Brönte. Por supuesto, dentro de los cuatro libros que conforman la serie hay varias alusiones a Cumbres Borrascosas e incluso la misma autora declaró que esta novela fue una fuente de inspiración para Twilight. Así, Stephenie Meyer  en cierto modo "vende" Cumbres Borrascosas como la típica historia de amor a la que las chicas de hoy están tan acostumbradas (y adoran): una pareja que se ama profundamente lucha contra viento y marea por mantenerse juntos y, a pesar de las adversidades, lo lograrán y serán felices. 
Nada mas alejado de la realidad de Cumbres Borrascosas

Comencemos por aclarar un punto fundamental: Cumbres Borrascosas NO ES una historia de amor (el único propósito de mis dos párrafos anteriores era llegar a esto). Me gusta pensar que esta novela es una de esas pocas historias que no entran en ninguna clasificación concreta y bien establecida, aunque si me obligasen a darle una, seria como novela de pasión. Porque en Cumbres Borrascosas encontramos expuestas todo tipo de pasiones: obsesión, odio, deseo, horror, desesperacion, locura;  todas ellas cobran vida en cada uno de los personajes, aunque de distinta manera e intensidad. Y es precisamente esta exploración y explotación al máximo de las pasiones humanas, desafiando los cánones de la época, lo que la vuelve una novela extraordinaria. 

A lo largo de la historia encontramos escenas clave que definen la trama. Una de ellas, y quizá la más importante, se encuentra en los primeros capítulos. En esta escena Cathy rechaza a Heathcliff para casarse con Edgar Linton, aunque el rechazo no se da de manera directa, sino más bien Heathcliff lo asume gracias a un malentendido. El monólogo en el que Cathy expone a Nelly su dilema es maravilloso

Mis mayores desdichas en este mundo han sido las de Heathcliff y cada una de ellas la he visto venir desde el primer momento y la he padecido; él es mi principal razón de existir. Si perecieran todas las demás cosas pero me quedara él, podría sobrevivir. Si, en cambio, todo lo demás permaneciera y el fuera aniquilado, el mundo se me volvería totalmente extraño y no me parecería formar parte de él. Mi amor por Linton es como el follaje de un bosque, y estoy completamente segura de que cambiará con el tiempo, de la misma manera que el invierno transforma los árboles. Pero mi amor por Heathcliff se parece al cimiento eterno y subterráneo de las rocas, una fuente de alegría bien poco apreciable, pero no se puede pasar sin ella. Nelly, yo soy Heathcliff, siempre estoy pensando en él, no necesariamente como algo placentero, pero es que yo misma tampoco me gusto siempre, sino como en eso, como en mi propio ser. Así que no me vuelvas a hablar de separación entre Heathcliff y yo, es una cosa imposible. 

Sin embargo, Heathcliff no alcanzá a escuchar esta confesión (lo único que escucha es la primera parte de la conversación, donde Cathy afirma que pretende aceptar la propuesta de Edgar Linton pues aquel matrimonio le garantizará una vida holgada. Como es de esperarse, Heathcliff se siente profundamente traicionado por la actitud de Cathy y en un arranque de ira huye de Cumbres Borrascosas. Es precisamente el resentimiento que se lleva consigo lo que desencadenará una serie de consecuencias trágicas que terminarán afectando a ambas familias de uno u otro modo.  Personalmente, pienso que con este malentendido la autora esta haciendo una crítica mordaz a la institución del matrimonio arreglado, enfatizando que una mala decisión puede acarrear consecuencias de lo mas variopintas y destructivas. 

A pesar de que la trama por si misma es bastante interesante, considero que la fuerza de la novela reside en sus personajes, concretamente en Heathcliff. Él es el modelo perfecto de antihéroe; un personaje al cual odiamos y amámos a la vez. Sin embargo, a pesar de toda la negatividad que transmite, uno no puede dejar de admirar el empeño que pone en su plan de venganza y como lo lleva a sus últimas consecuencias. A pesar de que estos planes de venganza terminan cobrándose la vida del amor de su vida, hay algo que impide al lector mirarlo como el demonio encarnado que es. Quizás son diálogos como el siguiente, lo que nos impide dejar de amar a Heathcliff a pesar de todo el mal que hace.

Voy a rezar una plegaria y a repetirla hasta que la lengua se me seque: ¡Catherine Earnshaw, ojalá no encuentres descanso mientras yo siga con vida! Dijiste que yo te había matado, ¡pues entonces persígueme! Las víctimas persiguen a sus asesinos. Yo creo que hay fantasmas que vagan por el mundo, lo sé. Quédate siempre conmigo, bajo la forma que quieras, ¡vuélveme loco! Pero lo único que no puedes hacer es dejarme solo en este abismo donde no soy capaz de encontrarte. ¡Oh, Dios mío, es inconcebible! ¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!

Este monólogo es, no sólo descorazonador sino también poderosísimo. En estas pocas líneas se resumen todos los sentimientos en conflicto de Heathcliff: amor, odio, frustración y, por supuesto, un inmenso dolor. A pesar de saber que su venganza tuvo éxito y que finalmente ha logrado castigar a Cathy por su crueldad, no siente placer alguno, todo lo contrario. El Heathcliff apasionado, que amó sin control, muere con Cathy. En su lugar solo queda un hombre vacío y desprovisto de motivos para seguir viviendo. Esta es la verdadera tragedia de Heathcliff, una tragedia con la que es difícil no empalizar. Mas importante aun,  la maestría con la que Emily Brönte logra transmitir todo el conflicto anterior en estas líneas no tiene parangón, no hay palabra que salga sobrando, es un monólogo perfecto.

En resumen, Cumbres Borrascosas es un clásico que nadie debe perderse, incluso aquellos que no gusten de las novelas con una dosis considerable de romance. Esta recomendación es especialmente válida para todos aquellos que aspiran a convertirse en escritores. Cumbres Borrascosas es una auténtica master class en aspectos como construcción de personajes, diálogos, manejo de emociones y sobretodo, creación de conflicto. Todo ello aunado a que la prosa de Emily Brönte es impecable, con un inglés bastante cuidado. Para apreciar estos últimos aspectos recomendaría leer la obra en su idioma original, si tienen la posibilidad. 



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