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Los cinco pilares de la ficción según Randy Ingermansor

Los cinco pilares de la ficción según Randy Ingermansor


¿Qué es lo que provoca que un lector empiece nuestra historia y no pueda parar de leer? ¿Que se quede atrapado en el mundo que hemos creado para él/ella? Respuesta sencilla (y compleja a la vez): la experiencia emocional que nuestro trabajo le proporcione. En otras palabras: si nuestro hipotético lector es capaz de emocionarse con la trama que le presentamos, incluso identificarse con alguno de los personajes, su atención está asegurada. Pero ¿cómo proporcionarle al lector una experiencia emocional de calidad? ¿cómo lograr que este lector se sienta afectado por nuestra narración? Utilizando de manera adecuada estos cinco elementos, indispensables en todas las obras de ficción...





1. El ambiente (story world)


En principio, se refiere al lugar  en el que tu historia ocurre... aunque no se limita a ello. Por esta razón, el termino en inglés story world es mucho mas evocativo, ya que abarca no sólo el lugar físico donde se desarrolla la acción, sino también todo lo que lo habita, personas y animales; el contexto histórico; las estructuras económicas, políticas y sociales que rigen este mundo; la comida, tradiciones, religiones u otros cultos preponderantes en dicho lugar y, por supuesto, el idioma que se habla, los pasatiempos que los habitantes privilegían y los roles sociales existentes. 

Como podrás apreciar, el story world realmente engloba todo lo que sucede en el "universo" en el que se desarrolla tu historia. Dependiendo del género para el que estés escribiendo, algunos elementos serán mas o menos difíciles de crear. Por ejemplo, si estás trabajando en un romance que se desarrolla en la época victoriana, tu story world será la Inglaterra del siglo XIX, con todas sus costumbres y manerismos. En cambio, si estás escribiendo high fantasy, se sobreentiende que tú serás el creador del "mundo" de tu historia en su totalidad: desde el lugar físico en el que ocurre la acción, pasando por el idioma, las costumbres, las creencias o la estructura política en vigor.

Sin importar el tipo de historia que te encuentres escribiendo, recuerda que el autor debe de conocer el story world de pies a cabeza. Ningún detalle se te puede escapar, incluso aquello que no planeas presentarle al lector de manera directa. Esto es de suma importancia porque, mientras mas conozcas el story world en el que tu historia se desarrolla, mayores son tus posibilidades de crear una narración cautivante.

2. Los personajes 

Los personajes son el equivalente a las piezas de un tablero de ajedrez: por mas que conozcas las reglas del juego, sin piezas no puedes hacer nada. Así sucede con los personajes de una historia: por mas perfecto/novedoso/emocionante que sea tu story world, sin personajes que le den vida, nadie se interesará por él.  

Para que una historia avance, necesitas tener por lo menos dos personajes: un protagonista, motivado a alcanzar un objetivo X por W o Y razón, y un antagonista, quién se interpondrá entre el protagonista y su objetivo X, por razones Z o N. Esta es la fórmula básica del conflicto, sin el cual la historia no puede avanzar.

En teoría, todos los personajes que incluyas en tu historia deberán de tener un motivo para estar ahí. La buena ficción no tiene personajes planos (sin motivaciones ni conflictos) o de relleno, al contrario. Evita caer en estas trampas.

3. La trama (plot)


En esencia, la trama está formada por la serie de acciones que tus personajes toman para avanzar la historia. A diferencia de la vida real, donde las cosas simplemente "suceden", en la ficción no hay lugar para la casualidad o la coincidencia afortunada, todo lo que pase dentro de tu historia debe de ocurrir por una razón: hacer avanzar la acción.

Aunque es muy tentador atiborrar tú primer borrador de descripciones interminables y diálogos que no llevan a ninguna parte, por el bien de tu historia es mejor que resistas a esa tentación. Si tienes ganas de escribir una descripción detallada y profunda de una rebanada de sachetorte puedes hacerlo, sólo no lo incluyas en la historia...a menos que la sachetorte, aderezada con arsénico, este a punto de serle servida al protagonista en el desayuno, justo el día que tiene que asistir a una reunión vital. 

En resumen: si la escena/diálogo/descripción que estás a punto de presentar no contiene ni una pizca de conflicto que haga avanzar la trama, no la incluyas. 


4. El tema (theme)


Toda historia tiene un significado, mas allá de aquellos eventos que la trama presenten. A este significado (el cual puede ser profundo o no) se le conoce como tema. Cuando alguien afirma que 1984, de George Orwell, es una novela sobre la libertad (o algunos argumentarían, la falta de ella), dicha persona no se está refiriendo exactamente a la trama en si, sino al efecto que la historia, completa y con todos sus elementos, produce en el lector.

¿Sientes que tú historia no tiene un tema determinado? ¡No te preocupes! Muchos escritores comienzan a trabajar en sus proyectos creativos sin saber exactamente cual será el tema. Este se les termina por revelar en algún momento de la producción: al terminar alguna escena clave, el primer borrador o incluso el quinto. En esto no hay mucha regularidad. Sin embargo, podemos asegurarte que dicha "revelación" sucederá.

Pero, ¿por qué es importante que tu historia tenga un tema? Principalmente para fines editoriales. Si el tema de la novela o cuento que acabas de escribir es el primer amor y así lo declaras en tu query letter a un editor, las probabilidades de que tu trabajo en efecto cuente con un público meta dentro de X casa editorial incrementan. 

5. El estilo 


Con estilo nos referimos a la manera única en la que te expresas como escritor, tu voz en la página, aquello que te diferencia de los demás. Evidentemente, "encontrar tu voz" cuando apenas comienzas tu carrera no es una cosa sencilla: ante todo se requiere de mucha práctica. La única manera de descubrir tú estilo es escribir. 

¿Por qué es importante contar con un estilo propio? Por la sencilla razón de que eso es lo que te hace diferente. Piensa en tus autores favoritos, ¿por qué los prefieres? Quizás es la manera en la que escriben, su lenguaje elegante y sucinto, o la complejidad de sus personajes. Quizás tú preferencia tiene que ver con la manera en la que cada capítulo cierra con un giro inesperado (los famosos plot twists), o a la naturalidad con la que presentan emociones complejas. Se trate de lo que se trate, lo innegable es que hay algo en la escritura, en la manera de construir y hacer avanzar la historia, que distingue a tu autor favorito de los demás.

Ese "algo" es el estilo.

¡Muy importante! No intentes imitar el estilo de otro autor. Estúdialos. Analiza que es lo que te atrae de su escritura. Pero no intentes "convertirte" en ellos; en el terreno de la ficción, la innovación y la voz propia son las reinas.

Evidentemente, de cada punto se puede decir muchísimo mas; de hecho, cada uno de los cinco pilares arriba presentados son un mundo en si mismos. Detallar cada uno, con todas sus complejidades, es una tarea un tanto titánica. Sin embargo, conocer en que consisten exactamente estos cinco pilares te acerca un poco más a lo que, creemos, es tu objetivo principal: escribir ficción de calidad.



¿Ya conocías los cinco pilares de la ficción? ¿Con cuál de ellos te ha costado mas trabajar? 
Cuéntanos tu historia en la sección de comentarios. 





El caso del escritor que no tenía nada que decir. Cinco mitos que están limitando tu carrera literaria.

El caso del escritor que no tenía nada que decir. Cinco mitos que están limitando tu carrera literaria.


Todos hemos pasado por la siguiente (y típica) escena incomoda: después de pensártelo muy bien, por fin has decidido compartir con tus amigos y familiares tu resolución de dedicarte a escribir. ¿Su respuesta? Una mirada de incredulidad/curiosidad/ternura seguida de alguna de las siguientes frases…





1. “Para escribir una novela necesitas ser muy inteligente”.

 A lo cual solo dan ganas de responder con un: “¿Perdón? ¿Cómo puedes saberlo? ¿Acaso ya escribiste una novela?”. Contrario a lo que piensa la opinión popular, para contar una buena historia no necesitas tener un IQ de 200, basta con que sientas ese impulso primario de contar algo. Lo demás se logra con un poco (o mucho) de organización, disciplina y ganas de aprender el oficio.

2. “Los buenos escritores lo son gracias a su talento”.

 Posiblemente esta es una de las aseveraciones mas difíciles de rebatir. ¿A qué, exactamente, llaman talento? ¿Cómo se mide? ¿Cómo puedes saber si tú lo tienes o no? ¿Acaso existe un “talentómetro” que te permita medir la cantidad de talento que posees? La realidad es que aquello que las personas califican como “talento” en realidad no es mas que el resultado de horas y horas de preparación, planeación y estudio. Antes que “talento”, la cualidad que un escritor debe poseer es persistencia. Si acompañas tus horas de escritura de una buena dosis de persistencia, tus posibilidades de labrarte una carrera literaria de éxito se incrementarán de manera exponencial. 

3. “¿Y sobre qué vas a escribir? ¿Tú vida no es un poco aburrida?”. 

 Sin palabras. La escritura ficcional se llama así por una razón evidente: no se trata de transcribir la vida diaria (de lo contrario, estaríamos escribiendo una memoria o una autobiografía). No necesitas vivir en una ciudad “trendy” ni en un barrio “a la moda” para poder crear una historia con valor. Se puede escribir una novela o cuento sobre cualquier cosa (sí, incluso sobre ese incidente banal que te ocurrió hoy mientras desayunabas). Si alguna vez has sentido amor, odio, miedo, ira o cualquier otra emoción entonces cuentas con la materia prima para producir una buena historia.

4. “No cualquiera pública un libro. Necesitas tener palancas (conocer gente del medio)”.

De todas las frases desmotivadoras que puedes escuchar, esta es quizás la peor, ya que en apariencia no se aleja tanto de la realidad. Si, publicar es complicado. Si, requiere de trabajo adicional que no cualquiera esta dispuesto a hacer: ir a reuniones de escritores, corregir una y otra vez tu manuscrito, aprender a hacer cover letters, entender nociones básicas de marketing editorial o, si piensas auto publicar, al menos saber lo esencial acerca de la plataforma que te interesa. Si, nadie dijo que iba a ser sencillo… pero tampoco imposible. Publicar tú novela en pleno siglo XXI es enteramente posible, más allá de lo que tus amigos te puedan hacer creer.

5. “Si te haces famoso te vas a olvidar de todos nosotros”.

Si alguno de tus amigos te suelta esta frasecita no te olvides de asegurarle que, contrario a lo que piensa, la fama es la mejor manera de probar que tan sólida es una amistad:  al principio todos querrán estar en tú radar… ¿pero cuantos lo harán  por genuino interés en tu persona? Probablemente solo un par... aquellos que te conocen desde siempre.


¿Ninguna de las frases anteriores es la respuesta que esperabas? Te entendemos. La cantidad de mitos que rodean al oficio de escritor no para de crecer. ¡No creas en ninguno! Recuerda que como en cualquier otro proyecto, tú eres el que determina el nivel de éxito a alcanzar. Si quieres convertirte en escritor y trabajas por ello, que no te quepa duda: pronto lo lograrás.


¿Conoces algún otro mito que rodee al oficio de escritor? ¿Cuáles te han aplicado a ti? ¡Cuéntanos en los comentarios!

Cinco pasos para redactar un resumen de impacto.

Cinco pasos para redactar un resumen de impacto.

Si leíste nuestro post sobre redacción en la universidad, sabrás que todos los trabajos escritos que se producen en el medio académico pueden catalogarse dentro de tres categorías generales: resúmenes, reportes y ensayos. En esta entrada profundizaremos en la primera categoría: los resúmenes. Veremos cuales son los diferentes tipos de resúmenes que existen, las diferencias entre ellos y, muy importante,  los cinco pasos esenciales para redactar un resumen brillante, sin importar la temática. ¿Preparado para darle un boost a tus habilidades de síntesis? Entonces lee y toma nota de lo siguiente.



Por Nara López Contreras
Tiempo de lectura: 12 minutos.

¿Qué es un resumen?


Un resumen es una exposición breve de los puntos esenciales o clave de un tema, la cual puede realizarse tanto de manera escrita como oral (¿alguna vez le has "contado" a alguien de que trató una película? Entonces sabes lo que es un resumen oral). La extensión del resumen dependerá enteramente del tipo de texto o actividad a resumir: un articulo de revista o periódico, libro, película, exposición, conferencia, taller, visita guiada... entre muchas, muchas otras opciones. 

Existen tres tipos de resúmenes:

1. Simple: sintetiza la información  de la fuente de la manera mas precisa y fiel. Se trata de un sumario donde se presenta la totalidad de la información que presenta el texto o la actividad fuente, aunque esta no sea de mucha relevancia. 

Ejemplo: si quisiera resumir Guerra y Paz de manera simple, tendría que hacer un sumario del contenido de cada uno de sus capítulos. 

2. Informativo: este resumen es el mas utilizado y es aquel que presenta únicamente los puntos principales del texto o actividad fuente. Su propósito es mostrar al lector un "pantallazo" con los detalles mas relevantes del la fuente.  

Ejemplo: para hacer un resumen de este tipo de Guerra y Paz, basta con sintetizar la trama de la obra, haciendo énfasis en los puntos o escenas que hacen avanzar la novela (donde suele estar el conflicto).

3. Argumentativo: en este documento se sintetizan, presentan y evalúan los puntos principales de la actividad o texto fuente. Más que un resumen, es un tipo de reporte, pues requiere que el autor realice un análisis y emita una opinión. 

Ejemplo: un resumen argumentativo de Guerra y Paz, además de incluir una breve síntesis de la trama, también contendría un comentario personal evaluando la obra.

Cómo redactar un resumen impecable en cinco pasos.


  • Paso 1: Antes de comenzar, ten muy en claro cuál es tu texto o actividad fuente.


Es decir, asegúrate de entender qué es lo que necesitas resumir. Tu aproximación a la información variará dependiendo de la fuente que uses: no es lo mismo resumir un libro (el cual podrás volver a consultar para verificar datos) que una conferencia (a la cual solo asistirás una vez).  

Ejemplo: Para fines de este ejercicio, supongamos que la actividad a resumir es una visita al Museo Nacional de Antropología,  en la CDMX.


  • Paso 2: Decide que tipo de resumen vas a realizar.


Ya sabes cual es la actividad que resumirás, ahora necesitas decidir que tipo de resumen elaborarás: simple, informativo o argumentativo. En la universidad, la gran mayoría de los profesores pide resúmenes de tipo informativo. Aún así, no te confíes, siempre relee la tarea asignada para estar seguro.

Ejemplo: De nuevo, supongamos que el profesor ha especificado que desea un resumen de la exposición temporal. Se trata pues, de un resumen informativo. ¿Cómo sabemos que tipo de resumen se está solicitando? Por lo específico de las indicaciones.

  • Paso 3: Realiza la actividad/lee el texto fuente en modo resumen.


Lo ideal sería que  realices la actividad fuente con la consciencia de que posteriormente tendrás que hacer un resumen de la misma. Esto ayudará a tu mente a fijarse en los puntos mas relevantes y a no divagar. Usualmente, los datos mas importantes responden a las siguientes preguntas: ¿Qué? ¿Cuando? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Con que objetivo?

Ejemplo: Una vez en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología, recorreremos la exposición fijándonos en los detalles que juzgamos como 'importantes'

¿Qué? Nombre de la exposición temporal
¿Quién? Nombre de su curador 
¿Cuando? Fecha en la que se realizó la visita
¿Cómo? Breve descripción de la visita
¿Con que objetivo? Propósito de la visita.


  • Paso 4: Elabora una lluvia de ideas.


Antes de redactar tu primer borrador, elabora una lluvia de ideas o un listado con la información mas relevante de la fuente o todo aquello que desees destacar. Esto dependerá enteramente del tipo de resumen que tengas planeado realizar. Por mas tentado que estés a saltarte este paso, ¡no lo hagas! Pensar que vas a escribir antes de hacerlo es la mejor manera de darle estructura a un texto. La mayoría de los estudiantes o profesionales que hacen resúmenes desordenados lo hacen porque omiten este paso fundamental.

Ejemplo: En lugar de lanzarnos de lleno a la redacción, una vez realizada la visita elaboraríamos un listado con la información básica de la exposición, las piezas mas relevantes y algunos datos útiles  extras(como el tiempo que toma recorrer toda la sala o el precio de la entrada).

  • Paso 5: Redacta y revisa.


Una vez que hayas decidido la estructura y contenido de tu resumen, entonces sí, podrás redactarlo. Este primer documento será tu primer borrador. Procura seguir una estructura 'clásica', limitándote a mencionar una sola idea por párrafo.

Siguiendo este consejo, tu resumen debería de verse mas o menos así:

1º párrafo: ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuando? (Incluimos tres ideas en el primer párrafo debido a que dichos datos generalmente son breves)
2º párrafo: ¿Cómo?
3ª párrafo: ¿Con qué propósito? 

Una vez concluido, guárdalo un par de días; después  vuélvelo a leer y realiza una revisión exhaustiva a la construcción de tus frases y a la ortografía. ¿Algo suena raro? ¿Fuera de lugar? Piensa en cambiarlo.

Como se trata de un resumen que, muy probablemente, no sobrepasa las dos cuartillas, una revisión a conciencia es mas que suficiente. Sin embargo, si después de esta primera revisión aun hay detalles que no te satisfacen, puedes realizar una nueva.

Ejemplo: con la lista de datos y elementos importantes de la exposición en mano, redactaríamos nuestro primer borrador siguiendo el esquema anteriormente propuesto. Dias después realizaríamos una revisión para generar el documento final.


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El resumen es uno de los documentos mas sencillos de elaborar; lo mas importante es ordenar tus ideas antes de ponerte a escribir.


Y tú, ¿Cómo elaboras tus resúmenes? ¿Sigues un método similar al mío? Cuéntame  en la sección de comentarios. Si te gustó el post de hoy, no olvides compartirlo en tus redes sociales. 




Los usos de los dos puntos (:) que no conocías.

Los usos de los dos puntos (:) que no conocías.

A simple vista, pareciese que, de todos los signos ortográficos habidos y por haber, los dos puntos (:) son los mas simples de usar, los que menos misterio suponen. Después de todo, solo suelen emplearse en casos muy concretos: tras formulas iniciales de saludo, antes de una cita y antes de una lista... ¿cierto? Bueno... no exactamente. En el post de hoy, nuestro nuevo colaborador, el escritor Fabián Torres Massieu, nos explicará todos los usos de este versátil signo ortográfico. 




Por Fabián Torres Massieu
Tiempo de lectura: 13 minutos.

Nuestro profesor de español de sexto de primaria era un sujeto increíblemente pulcro: amaba hacer listas sobre cualquier tema con tal de mantener el orden:  nombres de compañeros que ese día no habían participado en clase, las tareas de la semana, clasificaciones de preposiciones o conjunciones y, por supuesto, el vocabulario desconocido de la lectura del día. 

El contenido de las listas lo recuerdo solo de pasada, pero lo que nunca olvidaré son los dos puntos (:) que el profesor invariablemente anotaba después del titulo de cada lista.

A partir de observar aquellas colecciones de palabras, aprendí uno de los usos mas populares de los dos puntos: para abrir un listado. Años después, y a medida que mi cantidad de lecturas incrementaba, aprendí que los dos puntos también se emplean tras fórmulas de saludo en cartas (o emails) y antes de insertar una cita textual.

Pero esa no es toda su historia.

Cuando empecé a escribir (y a leer novelas mas complejas), me di cuenta que mi conocimiento de este signo no comprendía ni el 10% de todos los usos posibles que los dos puntos tienen. De hecho, este signo ortográfico es uno de los más versátiles que hay: al emplearlo correctamente enriquecemos nuestros textos, dándoles mas profundidad, precisión y elegancia.


¿Qué son los dos puntos y cómo se usan?

Los dos puntos (:) son un signo ortográfico cuya principal función es detener el ritmo del discurso de una oración para centrar la atención del lector en el siguiente elemento de la misma.
Para que te quede mas claro, imagina a los dos puntos como una advertencia luminosa en medio de una carretera oscura: el anuncio te obliga a bajar la velocidad y te avisa que hay algún inconveniente en el camino, una vez que pasas junto a el no puedes seguir conduciendo como si nada, tienes que prestar mas atención.

Lo mismo sucede con los dos puntos. Cuando el lector los percibe en una oración, su mente rompe con el ritmo de lectura anterior para concentrarse en la información que el escritor está a punto de presentarle. Por esta razón los escritores solemos decir que los dos puntos son una excelente herramienta de énfasis. 

Los múltiples usos de este signo ortográficos se dividen en dos categorías: usos convencionales (o gramaticales) y usos literarios.


1. Usos convencionales o gramaticales. 


Son aquellos que todos más o menos conocemos: nos los enseñan en la escuela y aparecen en los libros de ortografía y páginas web que consultamos de vez en cuando. 

La Real Academia Española (RAE)  acepta los siguientes cuatro usos convencionales: 

  1. En enumeraciones con un elemento anticipador: Se escriben dos puntos justo antes de comenzar una lista o una enumeración de elementos relacionados entre si (en el mismo párrafo). Este es el uso mas conocido y utilizado por los hispanohablantes. 

  2. En estructuras no enumerativas con un elemento anticipador: Este uso es una extensión del anterior. Se escriben dos puntos al finalizar la oración para ampliar el contenido de la misma con una explicación (como lo estoy haciendo en estos incisos.

  3. En el discurso directo: Se utilizan los dos puntos cuando se van a reproducir literalmente las palabras pronunciadas por alguien. Este uso es muy frecuente en la prensa, cuando se está citando las palabras de un entrevistado (un ejemplo de El Mundo "Alex Pastor: No nos planteamos apoyar a Albiol como alcalde en 2019").

  4. En títulos y epígrafes: Para separar un concepto general de su concepto parcial al titular se suelen emplear los dos puntos (Ej. "La historia de la segunda guerra mundial: La guerra vista través de los ojos de los niños").

A estos cuatro usos les llamamos convencionales porque son conocidos y utilizados por todos los hispanohablantes, independientemente de su nacionalidad o profesión ejercida. En otras palabras, son usos "comunes" o no especializados. 


2. Usos literarios.


Aquellos usos que suelen encontrarse con mayor frecuencia en obra literarias, textos académicos y periodísticos.  Si bien aparecen en el compendio de Ortografía de la RAE junto con los usos convencionales (de hecho, dicho compendio no distingue entre usos literarios y convencionales), emplear correctamente los usos literarios requiere de cierto conocimiento de la lengua que, como es natural, no todos los hispanohablantes poseen. 

Para muestras de ello, un botón. La RAE establece los siguientes dos usos literarios: 

  1. Entre oraciones yuxtapuestas: Se usan los dos puntos para conectar oraciones que se encuentran relacionadas entre si (oraciones yuxtapuestas) y con ello se omite la necesidad de colocar otro tipo de nexo (como podría serlo una conjunción o un conector lógico). Existen cuatro tipos de relaciones entre oraciones yuxtapuestas:

    • Causalidad (causa-efecto): Las dos oraciones separadas por los dos puntos guardan una relación de causalidad entre ellas. Dicha causalidad es de tipo general. Ejemplo: "Susana no asistió a la reunión: perdió el contrato".

    • Conclusión o consecuencia: La oración que sigue a los dos puntos es la consecuencia de la primera. Ejemplo: "El auto de Irene se descompuso: tuvo que caminar 10 km en la lluvia".

    • Verificación o explicación de una información anterior. La oración que sigue a los dos puntos añade información explicativa respecto a la oración anterior. No se trata de una consecuencia lógica, sino mas bien de una explicación de tipo general. Ejemplo: "El consumo  de azúcar es peligroso: a la larga, su consumo excesivo produce diabetes tipo II".

    • Oposición. Las dos oraciones separadas por dos puntos guardan una relación de oposición entre ellas. Las oraciones yuxtapuestas que tienen relaciones de oposición son fácilmente identificables, ya que usan conjunciones adversativas: pero, sin embargo, no obstante, entre otras. Ejemplo: "Pensaba salir a correr en la mañana: no contaba con la lluvia".


  2. Con conectores lógicos: Este uso guarda, a su vez, dos posibilidades:

  • Los dos puntos en sustitución del conector: Como ejemplo: "Ha preparado el examen durante ocho semanas: no tendrá problema en aprobarlo" en sustitución de "Ha preparado el examen durante ocho semanas: por tanto no tendrá problema en aprobarlo". En la primera oración los dos puntos sustituyen al conector "por tanto". Si el escritor ha decidido utilizar dos puntos, el conector lógico ya no es necesario.

  • Colocados después de ciertos conectores: Cuando se emplean conectores con intención enfática (a saber, es decir, esto es, ósea, entre otros), de resumen (en conclusión, pues bien, en/con otras palabras) de ampliación (más aun) y de contrargumentación (ahora bien, sin embargo). Se colocan los dos puntos después de este tipo de conectores.

¡Muy importante! En los dos casos anteriores, la oración que se sitúa después del conector lógico no se inicia con mayúscula.


Tip extra: Si no estás acostumbrado a emplear los usos literarios en tus textos, te recomiendo que empieces a hacerlo poco a poco y conforme te vayas familiarizando con ellos; nunca de sopetón y de un día para otro. Recuerda que, como con todo nuevo conocimiento, el aprendizaje es lo que hace al maestro.


¿Tienes alguna duda sobre alguno de los usos que menciono? Escríbela en la sección de comentarios y te responderé a la brevedad.