Cinco maneras de hacer tiempo para escribir tu libro

Cuando por fin decides comenzar a escribir esa gran historia que traes en la mente, sucede algo similar a cuando se comienza un nuevo trabajo: hay una inversión considerable de tiempo, esfuerzo y en este caso particular, también de dinero. Es por ello que la mejor (y me atrevo a afirmar, única) manera de lograr tus objetivos literarios es con una buena administración de tu tiempo. Sigue leyendo para descubrir las mejores maneras de administrar tu tiempo de escritura efectivamente. 





1.  Administra tus horarios.

Considera lo siguiente: todos los seres humanos, independientemente del género, profesión o sexo, tenemos a nuestra disposición las mismas 24 hrs del día. Entonces, ¿qué distingue a una persona productiva de un procastinador crónico? La manera en la que organizamos esas horas.

Mientras que el estudiante de bachillerato promedio pasa cinco horas al día frente a una pantalla, navegando en redes sociales o visitando páginas de entretenimiento, un estudiante de bachillerato productivo pasa esas mismas cinco horas investigando alguna tarea escolar, leyendo o aprendiendo algo nuevo.

¿La gran diferencia entre ambos? La manera en la que administran esas cinco horas frente a una pantalla.

2. Aprende a priorizar.


Ok. Por fin te animaste a adoptar un orden en tu día a día. ¿Cómo decidir que tareas son importantes y cuáles no? Sigue el principal consejo de Chris Bailey, autor de The Productivity Project y decide cuales son las tres tareas más importantes que debes realizar cada día.

Imagina que eres el estudiante promedio de bachillerato del ejemplo anterior. Hoy es martes por la mañana. ¿Cuáles serían tus tres tareas más importantes del día? Supón que la profe de mate dejo una tarea ayer y es para mañana. Esa tarea entrará, sin duda, en la lista de prioridades.

Si además, sabes que mañana al mediodía tienes un examen de geografía y por la tarde participarás en un torneo de fútbol, está claro que tus otras dos tareas prioritarias serán estudiar para el examen y prepararte para dar el mejor partido posible. ¿Sencillo, no crees?

3. Considera la escritura como un trabajo.


Si en verdad deseas introducirte en el mundo literario, es vital que empieces a considerar el escribir no como un pasatiempo ocasional, sino como un trabajo real y serio, con su respectiva jornada laboral.

Por obvias razones, no te vas a asignar una jornada de ocho horas (a menos que seas millonario o jubilado), puedes empezar con separar quince minutos de tu día y dedicarlos a la escritura. Olvídate de los típicos pretextos de amateur: «Hoy no estoy inspirado», «No se me ocurre nada», «Solo puedo escribir en mi libreta amarilla/usando mis calzones de la suerte/con un café de triple carga a la mano» etc., etc.

Tanto la inspiración, como los lugares y/o los materiales que tengas a la mano no determinan ni afectan tu capacidad de redactar, al contrario. Lo único que te ayudará a convertirte en un excelente escritor es la práctica. Respeta tu horario para escribir y procura hacerlo diario. Los primeros días serán difíciles pero conforme pase el tiempo te darás cuenta que, día con día, escribir se vuelve más y más fácil.




4. Aprende a decir «NO» a los demás.


Imagina lo siguiente. Es jueves por la noche, acabas de llegar a casa dispuesto a escribir sin interrupciones durante una hora. De pronto suena tu teléfono, es tu amigo/hermana/pareja invitándote a acompañarlo(a) a cenar. ¿Qué haces?

¿Le dices que sí, te olvidas de tu hora para escribir y sales corriendo a encontrártelo(a)? ¿   O le agradeces la invitación, le informas que en ese momento estás ocupado y le propones salir a cenar al día siguiente (o cuando mejor les acomode a ambos?

Seguro pensarás: « ¿Qué clase de antisocial rechaza una buena invitación por quedarse a escribir en casa?». No se trata de ser antisocial, sino de darle prioridad a tu trabajo como escritor. Ojo, no te estoy pidiendo que dejes de ir a la boda de tu hermana o a un concierto de U2, ni que te encierres en tu habitación hasta que termines tu novela, muy à la Jack Kerouac. No.

Más bien, se trata de decidir si realmente vale la pena salir con ese amigo (que, igual y ni es tu súper amigo y, casualmente, siempre hace sus invitaciones los jueves por la noche) en lugar de aprovechar ese tiempo, que ya habías designado de antemano, para escribir.

5. Guarda tu trabajo.


Más que una técnica para «hacer tiempo», este punto es más bien un consejo que a mí me hubiese gustado recibir cuando inicié mi carrera.

Ya lograste ordenar tus horarios, priorizas tus tareas importantes e incluso te has asignado un horario para escribir… y lo respetas religiosamente. Hasta ahora, todo marcha perfecto. Pero, ¿qué pasaría si un día derramas tu café sobre tu computadora, destruyendo el disco duro en el proceso?

Esta es la pesadilla recurrente de todo escritor que, ten por seguro, algún día se volverá realidad. Ya sea que el disco duro se queme, la computadora se pierda, tu hermana borre por accidente tus archivos o tu ex hackee el sistema, algún día te encontrarás frente al hecho que acabas de perder todos tus archivos para siempre.

Anticípate al desastre y empieza a respaldar, desde ya, todo tu trabajo. Ya sea que utilices un disco duro externo, un USB o algún programa en la nube como Dropbox o Google Drive, haz una copia de seguridad de todo lo que escribas.

Lo mismo aplica para textos escritos a mano. Si usas cuadernos, procura etiquetarlos bien y guardarlos en un lugar seguro. Si eres de los que reciben la visita de las musas en los lugares más inesperados, siempre procura llevar una pequeña libreta contigo. Si lo tuyo es garabatear ideas en servilletas y recibos, procura guardar todos tus papeles en un lugar seguro


Y tú ¿Ya lograste administrar tu tiempo? ¿Que otro punto añadirías a esta lista?
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