Cinco estrategias para combatir el síndrome de la página en blanco

Cinco estrategias para combatir el síndrome de la página en blanco

Imagina esto. Es domingo por la tarde; despues de una semana ocupada y agotadora por fin te dispones a escribir. Preparas un café, enciendes la computadora y abres tu documento.
De pronto, miras el cursor intermitente y el tiempo parece hacer una pausa. Te das cuenta de que la nueva página te esta devolviendo la mirada, amenazadoramente. Un extraño nerviosismo se apodera de ti y las ideas empiezan a escaparse cual vil ladronzuelo.
Oh, no. Estas en un lío. El síndrome de la página en blanco se ha manifestado.

Primero una aclaración: todos hemos pasado por esto y nos seguirá sucediendo, es perfectamente natural. La extraña y escabrosa sensacion de inhabilidad creativa, es el verdugo personal de los escritores desde los albores del tiempo. Después de pensarlo bastante, he llegado a la conclusión de que el Bloqueo no es más que el producto de nuestro miedo al rechazo. ¿Cómo? Muy simple: todo escritor desea ser leído y apreciado; cuando nuestro subsconsciente considera que existe la mas mínima posibilidad de no alcanzar este subjetivo, nos sabotea.

Siguiendo esta lógica, cualquier intento para combatir el bloqueo tiene que estar enfocado a mantener nuestra mente libre de inseguridades. Esto puede lograrse de la siguiente manera

1. Relájate. 


Asigna una hora al día únicamente para relajarte. Durante ese tiempo, olvídate de responder emails o estar pegado al teléfono, esta hora debe estar enteramente consagrada a tí. El estrés y la aprensión son los padres de todas las angustias e inseguridades; ¿como pretedes dedicar parte de tu tiempo a escribir  si ni siquera te preocupas por mantener tu salud mental? Si llevas una vida totalmente caótica, nunca encontrarás el 'momento adecuado' para consagrarte a la escritura.

2. Lee con lentes de escritor.


Seguramente has escuchado que a escribir se aprende leyendo. Aunque esto es cierto,  son pocos los que matizan un importantísimo detalle: no se trata de leer por leer, por lo general tal práctica se realizá mas bien cuando buscamos entretenernos. Por el contrario, el escritor lee con la intención de aprender las técnicas que el texto en cuestión aplica. Cada vez que leas algo, preguntaté ¿Que tan efectivas son las descripciones? ¿Los personajes están bien construidos? ¿El lenguaje del autor es complejo?  ¿Sabe crear escenas realistas? En otras palabras, no te limites a calificar un libro de 'bueno' o 'malo' por su trama, sino también por la técnica literaria detrás del mismo. Aprende de ellas y aplícalas a tu propio trabajo.

3. Usa ejericios creativos (en inglés, writing prompts)


Cuando te encuentras atascado en una escena y te sientes incapaz de continuar, lo mejor es enfocarse en ejerictar la creatividad. Una excelente manera de lograrlo es através de los llamados 'ejericios creativos', en los cuales debes construir una narración coherente alrededor de una descripción determinada, ya sea de una situación o personaje. Ya que estos ejericicios te dan pautas fijas a seguir, son excelentes para despejar la mente y trabajar tu creatividad. ¿Porque no comienzas con el ejericio de esta semana? Acá el link

4. Deja tu proyecto en stand-by por un par de días (o semanas)


O meses. Cuando te sientes incapaz de continuar un proyecto, lo mejor es hacerlo a un lado de manera temporal. Mientras tanto, trabaja con los ya mencionados ejericios creativos, lleva un diario o abre un blog, tú decides. Lo realmente importante es que no dejes de escribir diario, al menos durante una hora; cuando el bloqueo ataca mantener un ritmo de trabajo constante y variar el tipo de textos que escribes son las claves para superar el problema. Verás que después de realizar un par de ejericicios serás capaz de retomar tu proyecto con una nueva perspectiva. ¡Recuerda que Roma no se construyó en un día!

5. No te obsesiones con escribir perfecto


Muchos escritores principiantes cometen el error de revisar todo lo escrito en la misma sesión. Esto impide que el proyecto avance; con el tiempo acaban invirtiendo únicamente veinte minutos en escribir mientras que a la revisión de esas mismas líneas le consagran horas, un mal hábito que a la larga termina por pasar factura. Si hemos dedicado una hora diaria durante dos meses a escribir esa novela y al final de esos meses resulta que sólo tenemos diez páginas en total, es evidente que nos frustraremos, terminando bloqueados y muy probablemente enojados con nosotros mismos.
Todo esto se puede evitar si, de entrada, tenemos claro que al escribir debemos seguir un órden. Primero viene la étapa de planeación, posteriormente la producción y finalmente la edición. Si no seguimos cada fase en el debido tiempo, no sólo acabaremos bloqueados sino que, probablemente, la trama de nuestra historia tendrá montones de hoyos lógicos; algo que ningún lector nos perdonará.


¿Que más podríamos hacer para salir del temible bloqueo? Cuéntame en la sección de comentarios.