Cómo ganarse la vida escribiendo y no morir en el intento: reseña de El escritor emprendedor, de Ana González Duque.

Cómo ganarse la vida escribiendo y no morir en el intento: reseña de El escritor emprendedor, de Ana González Duque.

¿Es posible ganarse la vida como escritor de ficción? Esa parece ser la pregunta que le roba el sueño a muchos escritores rookies que empiezan a sentir el "gusanito" de convertirse en sus propios jefes, dedicarse a hacer lo que mas les gusta... y vivir de ello. Pero ¿de verdad es posible hacerlo? En su libro, El escritor emprendedor, Ana González Duque responde a esta pregunta de manera magistral... aunque puede que su respuesta no te guste.


Ficha técnica del libro



Autora: Ana González Duque
Idioma: Español
Formato: eBook
Páginas: 86

Sínopis: « ¿Vivir de lo que escribes es posible? 

El escritor emprendedor tendrá que saber identificar su público objetivo, diseñar una propuesta de valor y atraer y retener fans en redes sociales. Es preciso que sepa construir su marca personal y maneje el email marketing. Si todo eso se te hace un mundo, este es tu libro.

Aquí vas a encontrar todo lo que necesitas saber para —ahora sí— poder vivir de lo que escribes.

Ana González Duque te muestra paso a paso cómo conseguir resultados tangibles con tu blog de escritor, cómo ha conseguido ella reducir al mínimo su jornada laboral para dedicarse a escribir, que es lo que siempre le gustó»


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La escritura y el emprendimiento son dos temas que no suelen aparecer juntos. Piensa en la última vez que visitaste una librería, ¿qué tan cerca está la sección de negocios y economía de la de referencia y ensayo? Probablemente ni siquiera en el mismo piso, si tu librería local se parece en algo a la mía. Concebir el proyecto de un libro de la misma manera en la que se piensa el lanzamiento de una nueva empresa es una idea que aún choca de frente con la manera en la que el imaginario colectivo latinoamericano entiende a la literatura.

Esto no debería ser así.

En la actualidad el libro se ha transformado; ha pasado de ser la única fuente de conocimiento, a convertirse en tan solo una de las muchas opciones de entretenimiento disponibles. En pleno 2018 un escritor debe competir por la atención del público no solo con otros escritores, sino también con la televisión, el cine y el internet, en todas sus vertientes (incontables redes sociales, Netflix, navegación, etc.) Como podrás darte cuenta, con tales niveles de competencia y de novedad, consolidar una carrera literaria que les permita ganarse la vida no es cosa fácil.

Ya no basta con publicar un libro con una casa editorial tradicional y enseguida sentarse a esperar los resultados del marketing implementado por la editorial.

Los paradigmas están cambiando, ahora se espera que el autor se involucre directamente en el proceso de promoción, que se convierta embajador, ya no de un solo título, sino de una marca personal.

En esta guía, Ana Duque te enseña a realizar justo eso. Si no tienes idea de que es el marketing editorial, una plataforma de autor o como administrar tus redes sociales para llegar a una mayor audiencia, esta breve guía es ideal para ti. 

El libro cuenta con quince capítulos, cada uno dedicado a algún aspecto de la construcción de una plataforma de autor: creación de un blog, mantenimiento de redes sociales, creación de marca personal, gestión de tiempo y email marketing, entre otros. A pesar de su brevedad, cada capítulo explica de manera concisa y clara los conceptos clave del tema en cuestión. Se entiende que, por ser una guía introductoria, los temas no están tratados en toda su profundidad… y eso me parece un acierto. El lector interesado en ahondar dentro de algún tópico particular, deberá investigar un poco por su cuenta. Por supuesto, habrá quien considere esto una desventaja pero, personalmente, pienso que es un enfoque que nos invita a desarrollar nuestras dotes investigativas.

La guía de Ana está escrita con un lenguaje claro, sencillo y que invita a investigar mas sobre el tema en cuestión. 

Uno de los puntos mas fuertes del libro es la propia experiencia de Ana en el mundillo editorial. A diferencia de muchos autores de guías de escritura, quienes optaron por construir su carrera literaria en base a la autopublicación, Ana empezó la suya en el sector editorial tradicional. Después de publicar su primer libro (basado en las publicaciones de su exitosísimo blog «La doctora Jomeini»), y darse cuenta que las ventas del mismo no le generaban un ingreso suficiente, Ana se vio obligada a cambiar sus concepciones acerca del mundo editorial. No fue hasta que autopublicó su primera novela Planes de boda, cuando realmente descubrió el mundo de posibilidades que la autogestión de tu propio proyecto editorial puede abrir.

La única pega que le pondría al libro es el capítulo acerca de la facturación y leyes, es decir, todo lo que cualquier escritor con un proyecto editorial propio debe saber sobre contabilidad y leyes fiscales. Este capítulo no me pareció tan útil, no porque no sea bueno (todo lo contrario) sino mas bien porque todos los consejos aquí dados están enfocados al público español (lo cual es bastante lógico, pues la autora es española). Creo que este es un capítulo que nosotros, los escritores independientes latinoamericanos, podemos saltarnos con la seguridad de que no nos perderemos de nada fundamental.


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Como podrán apreciar, «El escritor emprendedor: como ganarte la vida como escritor» es una guía fundamental para todo aquel autor que decida lanzar su proyecto editorial por sus propios medios, convirtiéndose en el dueño de su tiempo e ingresos. La moraleja de la guía es muy clara: sí es posible ganarse la vida escribiendo... la cuestión es saber como hacerlo: el camino no es fácil pero, como todo en esta vida, quién persevera lo logra.


¿Ya leíste este título? ¿Cuales fueron tus primeras impresiones? ¿Lo recomendarías? Cuéntanos en la sección de comentarios. ¡Recuerda! Si te gustó la reseña, compártela en tus redes sociales. Hasta la próxima.
A escribir también se aprende: reseña de El oficio de escritor, de Alejandro Quintana.

A escribir también se aprende: reseña de El oficio de escritor, de Alejandro Quintana.

Soñar con convertirse en autor publicado no está nada mal. El problema llega cuando intentamos ponernos manos a la acción para alcanzar la anhelada aspiración. ¿Por dónde empezar? ¿Cuales son exactamente los pasos a seguir? En esta guía, Alejandro Quintana nos provee de información esencial para no perdernos en el vasto mundo de la creación literaria. 


Ficha técnica del libro




Editorial: Kindle Publishing
Idioma: Español
Formato: eBook
Páginas: 91
Sinopsis: 

No es un tratado filosófico, ni tampoco un libro de texto al uso. Está dirigido en especial a los escritores de ficción, aunque la mayoría de capítulos ayudará también a escritores de no ficción.

Además de práctico y muy claro en todos los planteamientos, he intentado que transmitiera también esa motivación para lanzarse a escribir y publicar que todo escritor necesita. Porque solo quien escribe conoce las dudas e inseguridades infinitas que es necesario afrontar día a día:

· ¿Qué hago cuando me quedo sin ideas?
· ¿Por qué me bloqueo a la mitad de una novela?
· ¿A quién acudo cuando quiero publicar?
· ¿Cómo sé que la editorial es de fiar?
. ¿Cómo puedo promocionar mi libro?

Además de resolver estas dudas, animo a seguir siempre adelante.

En menos palabras: he intentado transmitir que los escritores no estamos tan solos, que merece la pena escribir y publicar a pesar de las inseguridades. Como siempre digo en mis conferencias, a mis lectores y a mis alumnos de escritura creativa...

Persigue tus sueños como si te fuera la vida en ellos... porque, tal vez, se te va



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Opinión.


Cuando empecé a escribir, hace poco más de quince años, lo hice sin tener apenas idea de como producir una novela o un cuento. Cuando yo inicié, no sabía como escribir diálogos, como balancear acción con descripción ni como crear conflicto; tampoco entendía que es un arco narrativo y no tenía ni idea de cuantos tipos de narradores y puntos de vista existen. Cuando yo empecé a escribir, lo hice porque un buen día sentí la necesidad de hacerlo. Este deseo se apoderó de mi y durante semanas no pude pensar en nada más que esa historia… hasta que un día me animé a plasmar mis elucubraciones en un viejo cuaderno escolar. 

Ese fue mi comienzo; por aquel entonces tenía catorce años.  

Hoy miro atrás y, a pesar de que no me arrepiento de haber iniciado como inicié, hay días en los que me preguntó que habría pasado si hubiese contado con alguno tipo de guía, una especie de mentor que me pudiese llevar de la mano por el recién descubierto mundillo literario, que me explicase con peras y manzanas un poco de técnica literaria, que me animase a seguir  escribiendo, día tras día. 

Desafortunadamente, en aquellos años este tipo de mentores no existían, al menos no en el mundo iberoamericano. 

La buena noticia es que hoy, en pleno 2018, los escritores que empiezan su carrera pueden beneficiarse de toda la experiencia de Alejandro Quintana, plasmada en «El oficio de escritor: claves para ser un autor de éxito en la era digital», su guía de iniciación para escritores. 

Como bien lo dice la portada, «El oficio de escritor» es una guía para producir textos destinados a comercializarse a través de alguna plataforma digital, como Amazon Kindle o iBooks. Esto no significa que el libro no sea útil para aquellos autores que buscan publicar su manuscrito con una editorial tradicional (en papel), en absoluto. Todos los escritores principiantes pueden beneficiarse de los consejos de Alejandro, independientemente de cuales sean sus objetivos profesionales. 

El libro se encuentra dividido en tres secciones principales. La primera de ellas «El escritor de la nueva era» nos explica que implica asumirse como escritor, además de ahondar en las dificultades que podemos encontrar al empezar a escribir, como lo son los temidos bloqueos o la sensación de que lo que produces «no es lo suficientemente bueno». Termina con una explicación detallada de como se construye una historia y porque es importante conocer de técnica literaria. 

En la segunda parte, «El viaje de tu libro», Alejandro nos habla del nuevo paradigma de publicación digital y sus beneficios. Esta sección es oro molido. Aunque puede dar la impresión de no resultar tan interesante, especialmente para aquellos que desean publicar con una editorial tradicional, yo les recomiendo no saltársela, al contrario. La aproximación al mundo digital que Alejandro trabaja me parece muy positiva, pues aunque muchos aun se nieguen a reconocerlo, es innegable que internet ha abierto un mundo de posibilidades para los escritores; posibilidades que, dicho sea de paso, hace apenas diez años no existían. Por ejemplo, cuando yo inicié a escribir, la sola idea de poder autopublicar mi libro, de manera digital, sin tener que pasar por una editorial tradicional y conservando el 70% de las ganancias, me habría hecho reír con ganas. Este es solo uno de los aspectos que internet ha venido a revolucionar. 

Finalmente, en la tercera sección, titulada «Técnicas de visibilidad, marketing y ventas online» Alejandro nos invita a poner los pies en la tierra y a romper con uno de los mitos mas extendidos acerca del oficio de escritor, a saber, que los escritores lo único que tienen que hacer es escribir. Error. Quizás hace diez años esto todavía aplicaba; hoy esta manera de pensar ya no es válida. Para que un escritor pueda triunfar hoy, en pleno mundo digital, tiene que ser visible; si escribes y publicas en digital no puedes esperar a que los lectores te encuentren, tú tienes que ir por ellos. Esta sección nos proporciona un valioso insight a todo el trabajo de promoción que se le tiene que hacer a un libro para que se convierta en un título rentable. 

En resumen, si eres nuevo al mundillo literario o acabas de decidir que quieres llevar tu escritura al siguiente nivel (publicar), tienes que leer «El oficio de escritor: claves para ser un autor de éxito en la era digital». Se trata de una lectura amena y sencilla que te proporcionará una gran cantidad de consejos para sacar adelante tu proyecto de novela, cuento, ensayo, etc. 

¿Que opinas de este título? ¿Ya lo has leído? ¿Te animarías a hacerlo? Cuéntanos tu experiencia en la sección de comentarios. ¡Y recuerda! Si te gusto el post, compártelo en tus redes sociales.




No todo es miel sobre hojuelas: autopublicar también tiene sus desventajas.

No todo es miel sobre hojuelas: autopublicar también tiene sus desventajas.


Hay que decirlo: existen algunos aspectos de la autopublicación que no todos los autores conocen o entienden. En otras palabras: no todo es tan maravilloso como lo pintan. ¿Cómo saber entonces si la autopublicación es para ti? En el post de hoy, el último de la serie «Autopublicación» (puedes leer los primeros dos aquí y aquí) hablaremos de las desventajas que tiene este (relativamente) nuevo esquema de publicación. 






1. Tú tienes que hacerlo todo.


Desde el diseño de la portada, pasando por las correcciones (ortotipográfica y de estilo), edición, maquetación y, por si no fuese poco, ¡también el marketing! Cuando decides autopublicar, además de escritor, te conviertes en editor, diseñador, corrector y editor. Por supuesto, habrá cosas que no sepas hacer (¿alguien dijo usar InDesign?)… y eso es perfectamente aceptable y normal. Si quieres presentarle al mundo la mejor versión de tu trabajo, no te queda otra mas que contratar a profesionales que te ayuden con los aspectos del proceso de publicación que no domines.


2. Los costos pueden elevarse.


Lanzar al mercado digital un libro que cumpla con todos los estándares de calidad no es fácil… ni barato. Cuando finalmente te decidas a contratar a un profesional para que te ayude con el diseño, la maquetación o la corrección, te darás cuenta de esto.  A pesar de que publicar por tu cuenta puede resultar mas costoso de lo proyectado, evita caer en la tentación de hacer todo el trabajo por tu cuenta con tal de ahorrarte unos centavos. Tú lector inmediatamente notará que la calidad del libro deja mucho que desear y jamás volverá a comprarte. 

Un pequeño consejo en caso de que el costo de los servicios de un profesional te rebase por completo: busca plataformas que ofrezcan paquetes con servicios de edición.  A pesar de que estos paquetes no suelen ser baratos, al pagarlos (y si la editorial o plataforma es confiable) estarás adquiriendo un servicio de calidad que te garantizará resultados profesionales.


Publicar un libro de calidad nunca ha sido barato. Las grandes casas editoriales lo saben mejor que nadie y es por eso que no están dispuestas a invertir dinero en un producto que no redituará.


3. No todas las plataformas son ideales.


Cada vez hay mas plataformas de autopublicación, por lo cual el riesgo de caer en malas manos también se ha incrementado. Antes de decidirte por una plataforma poco conocida, haz tu tarea: investiga con autores que ya hayan publicado con esa plataforma, pregúntales acerca de su experiencia de compra: ¿el servicio cumple con lo que promete?, ¿le han fallado alguna vez a alguien? ¿obtienes todos los servicios por los que estás pagando? Si no es así o alguna extraña intuición tuya insiste en que la oferta en cuestión es demasiado buena para ser verdad... huye de ahí. 

Nunca tomes una decisión que no hayas meditado bien o por presión de algún asesor de ventas de la plataforma. Si el sitio no te convence al 100%, estás en tu derecho de no publicar ahí. Después de todo el autor del libro eres tú.


4. Tú libro no se va a vender solo. 


En pleno siglo XXI, este punto aplica también para los autores que publican con una editorial tradicional. Ningún libro, independientemente de la editorial o plataforma digital que lo publique, se va a vender si su autor no interviene de manera activa en su mercadeo. Lo siento, pero es así.
Olvídate de sentarte a esperar que los lectores encuentren tu libro en la jungla de Amazon como por arte de magia. Eso ya no pasa más.

Si quieres vender, tienes que establecer una plataforma de autor, desde donde puedas promocionar tu material y atraer lectores (ojo: promocionar no es lo mismo que spammear todo Facebook con publicaciones desesperadas que gritan «¡Cómprame a mi»). Construir esta plataforma toma tiempo y mucha disciplina, pero si lo haces bien el resultado te sorprenderá.


5. Ya no podrás enviar ese material a un concurso. 


Quizás participar en concursos literarios no es tu prioridad, pero aún así es importante que comprendas lo siguiente: una vez que tu libro se encuentre en la red, pierde la etiqueta de «material inédito». Desde hace algunos años, los títulos autopublicados se consideran, al igual que sus contrapartes en papel (publicados por una casa editorial tradicional) como «material publicado». Esto algunas veces viene dar al traste con los planes de autores que gustan de participar en los ya mencionados concursos, con la esperanza de dar el salto a la publicación tradicional. 


Si tu plan es autopublicar mientras encuentras un editor «serio» que se anime a trabajar contigo, quizás primero deberías preguntarte porque  crees que necesitas del respaldo de una editorial tradicional. 






¿Conoces o has experimentado alguna otra desventaja de autopublicar? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios! Y si te gusto el post, no olvides compartirlo en tus redes sociales. 


¿Por qué importa tener una buena redacción?

¿Por qué importa tener una buena redacción?

La mala redacción es como el tráfico en hora pico: a pesar de tus esfuerzos por evitarlo, de algún modo u otro terminarás lidiando con el en algún momento de tu trayecto. Como consecuencia, pareciese que lo único que nos queda por hacer, si es que queremos mantener la salud mental intacta, es aceptarlo y adaptarnos... ¿O no? En este post discutiremos las (enormes) ventajas de tener una redacción clara y coherente. 






Siguiendo con la analogía anterior, es un hecho que, a pesar de las buenas intenciones, al tráfico nunca nadie se acostumbra, no realmente: siempre buscamos evitarlo, quizá encontrar algún atajo que nos permita ganar un par de minutos. 

Si a una molestia cotidiana como esta intentamos encontrarle una solución, ¿Por qué a la mala redacción, un problema cotidiano mayúsculo y un auténtico impedimento para la comunicación efectiva, si la toleramos y hasta la solapamos bajo el pretexto que «todos escriben así»? 

Piensa en la última vez que encontraste un error en un texto, ¿cuál fue el problema? ¿Acaso una palabra mal escrita o mal acentuada? ¿Una oración sin sentido, ambigua y sin lógica? ¿O quizás un uso desmedido de adverbios? Sin importar la clase de error (u horror), te garantizo que, si ahora mismo te hiciese un examen de aquel texto, no serías capaz de recordar ni el título; al contrario, es posible que apenas logres acordarte del tema. 

La capacidad de redactar bien es una habilidad comunicativa elemental que todo ser humano, medianamente funcional, debe poseer y practicar. 

Así que fuera excusas. 

Poco importa si en tu profesión o área de expertise no suelen redactarse largos y detallados informes, memorandos semanales u oficios adornados. Tampoco importa si eres de la «vieja escuela», donde se creía que solo a algunos privilegiados se les daba «eso de escribir bien». Bajo la misma lógica, haber nacido en pleno boom tecnológico no significa que cuentes con carta blanca para desbaratar el idioma cada que escribes un Whatssapp o un Inbox. Todas estas son solo excusas que nos inventamos para no sentirnos tan mal con nuestro pobre desempeño comunicativo. 

Escribir bien es una habilidad que todos tenemos que cultivar. La mala redacción y sus mil y un matices (mala ortografía, errores de sintaxis o gramática, falta de coherencia argumentativa, uso de cacofonías y pleonasmos al por mayor, entre otras bellezas) no deben ser toleradas.

¿Aun no logro convencerte? Quizás estas tres razones adicionales para tener una buena redacción me ayuden a persuadirte. 


1. Evitas malentendidos. 


¿Que no has entendido una de las preguntas de un examen, por mas veces que la has leído? Probablemente esté mal escrita (y por ende, mal planteada). Con una redacción clara esto no tendría que suceder; cuando uno escribe bien, con oraciones completas y bien organizadas; una ortografía impecable y una lógica clara, las ambigüedades se mantienen a raya. 


2. Demuestras profesionalismo y credibilidad. 


Impresiona la cantidad de reclutadores empresariales que deciden desechar un CV por una razón tan mínima como encontrar una falta de ortografía en el mismo. Si consideras que, al día, cada reclutador recibe decenas de currículos, no es de extrañar que busquen la mas mínima excusa para desecharlos. 

Este caso es el mejor ejemplo de lo que una redacción deficiente proyecta: falta de seriedad y profesionalismo. Si los errores son especialmente graves puede que incluso pongan en tela de juicio la calidad de la educación que has recibido. La misma lógica aplica si ya tienes un empleo o te encuentras estudiando: ¿Que va a pensar tu jefe o profesor de ese reporte lleno de faltas de ortografía? 

No des excusas. Mejor aprende a producir textos de calidad y valor.


3. Te diferencia de los demás. 


Hoy en día es muy difícil encontrar a personas capaces de escribir con claridad y coherencia,  sin dar tantas vueltas (comúnmente conocido como «echar rollo»). Quien si es capaz de hacerlo, inmediatamente resalta del resto de los mortales. 


A pesar de que muchos argumenten que escribir bien no es una habilidad necesaria para encontrar un trabajo, las cosas cambian cuando se trata de mantener un empleo. ¿Que empresa estará dispuesta a invertir en un trabajador que no puede escribir dos oraciones juntas? 






La buena noticia es que todos, independientemente de nuestro nivel educativo, edad, sexo o profesional, podemos aprender a escribir bien. Excepcionalmente bien, de hecho. Lo único que necesitas son ganas de cambiar tus hábitos de manera radical, deseos de comprometerte con esta causa... y la ayuda semanal de Espacio Independiente.

¿Se te ocurre alguna otra razón por la cual debamos redactar bien? ¡Háznoslo saber en la sección de comentarios! Y recuerda, si encontraste útil este post, no te olvides de compartirlo en redes sociales. 



Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Después de muchos meses de arduo trabajo por fin has logrado concluir tu proyecto en turno; estás seguro, por fin tu novela está lista para ser lanzada al mundo… ¿o no? ¿Como saber si lo que has escrito es leíble y tiene potencial con los lectores? En el post de hoy te hablaré de los cinco errores que más cometen los escritores amateurs, delatando así que su proyecto aun no se encuentra listo para publicarse.



1. Un texto muy extenso. 


Si al finalizar la última revisión te das cuenta de que tu texto aun tiene una extensión enorme (digamos, más de 400 páginas), considéralo como una invitación a repensar si, en verdad, todo lo que has escrito es necesario para el desarrollo de la historia. Una historia memorable se puede contar en menos de 200 páginas, sin problema. La extensión casi nunca es sinónimo de calidad. Por supuesto, en el mercado existen novelas de miles de páginas (¿Alguien dijo Guerra y Paz?) cuya calidad es indiscutible. Si, aunque existen, pero son las menos. 

La extensión dependerá enteramente del tipo de historia que estés contando, el número de personajes y la profundidad con la que estés tratando el conflicto principal. 

¿Como arreglarlo?: Si después de releer tu mega novela, te sigue acompañando la incómoda sensación de que necesitas de todo ese contenido para que el lector realmente “entienda” la historia, entonces deberías replantearte si la historia que quieres contar realmente debe ser contada de esa manera, ¿acaso existe una manera mas sencilla de trasmitir tu conflicto? De todas las escenas que componen tu novela, pregúntate ¿cuales son realmente esenciales y cuales actúan como relleno? Una vez que hayas discernido esto, podrás proceder a eliminar las escenas relleno sin afectar la coherencia de tu trama. 


2. Explicarlo todo. Todo. Absolutamente todo. 


Si cada vez que introduces un personaje, situación o conflicto sientes una irrefrenable necesidad de explicar todo sobre el personaje (apariencia física hasta el ultimo detalle, historia familiar, situación económica, motivaciones para actuar de tal o cual modo, etc.) o el nuevo lugar o situación (recordarle al lector la cadena de eventos que condujo a eso, comunicar las impresiones del personaje con pelos y señales, entre otros), lamento decirte que tu novela requiere de una revisión a profundidad.

¿Como arreglarlo?: hay una premisa básica para contar una historia, muy usada en los talleres de escritura creativa del mundo anglosajón: “show, don’t tell”. Lo que quiere decir, básicamente, es que no debes de explicar todo lo que sucede en tu historia hasta el mínimo detalle, mas bien debes sugerirlo. Un ejemplo muy claro: supongamos que tu protagonista es un usurero, oportunista y mala leche como el solo. Pues bien, en lugar de decirle a tu lector directamente “Adrian era un usurero de la peor calaña, siempre aprovechándose de los despistes ajenas para su propio beneficio”, muestra a Adrian cometiendo un acto de usura. 

Lo mismo aplica para las situaciones: si tu protagonista se encuentra en medio de una junta de trabajo tensa, no nos expliques que la junta es tensa, mejor oblíganos a inferirlo a partir de una descripción sutil del ambiente. 

Un texto que pretende explicarlo todo, hasta el mas mínimo detalle, termina por aburrir. Siempre

Recuerda que tus lectores son inteligentes y capaces de unir los hilos, no les des todo peladito y en la boca. 







3. Finales intempestivos y totalmente inesperados.


Una de las señales mas claras de que la historia se te ha ido de las manos, es cuando te ves obligado a utilizar un final intempestivo para atar, de una buena vez, todos los cabos que abriste en las cuatrocientas y pico páginas anteriores. Cuando el número de páginas no deja de aumentar, a la vez que empiezas a caer en cuenta que, en lugar de simplificarse, con cada pagina que escribes la historia parece complicarse mas y más, la tentación de cerrarlo todo de golpe y como “por arte de magia” es casi irresistible. A este tipo de finales que cierran todo de golpe y dejan mas dudas y caras de “no entiendo nada” en los lectores, la narratología los conoce como finales Deus Ex Machina y son la peor manera de cerrar una historia. 

¿Como arreglarlo?: lo ideal es evitar caer en este tipo de finales. ¿Como? Sencillo: si desde antes de comenzar a escribir te tomas un par de días para pensar y planear el arco narrativo que utilizará tu historia, te garantizo que un final intempestivo será la última de tus preocupaciones. La clave está en pensar, desde antes de iniciar la escritura, donde quieres que termine la historia: ¿triunfará tu protagonista? ¿Lo traicionarán? ¿Sufrirá un revés irremediable? Todo esto debes considerarlo en la planeación previa.

Si, en el peor de los casos, ya has terminado la novela y en las subsecuentes revisiones caes en cuenta de que recurriste a un final de este tipo, no desesperes, aún hay solución. En esta situación, lo que necesitas hacer es esquematizar todas las relaciones lógicas dentro de tu historia. Comienza por la primera escena y hazlo de la manera mas gráfica posible. Utiliza una ficha de trabajo por cada escena de tu novela y responde a las siguientes preguntas:  


  • ¿Quién participa en la escena?
  • ¿Qué objetivos desean alcanzar los participantes? (Convencer a alguien, persuadir a la acción, enamorar, etc.)
  • ¿Qué medios utilizan para lograrlo? (Una artimaña, una trampa, una conversación sincera, etc? 
  • ¿La escena cumple con su cometido? (Es decir, ¿se logra el objetivo inicial?)

La gran mayoría de las veces, tus escenas no soportarán un análisis de este tipo: de hecho, te darás cuenta que una buena parte de ellas están ahí solo para rellenar y, por ende, entorpecen el desarrollo de la trama al punto de complicarlo todo. 

4. Faltas de ortografía o errores de dedazo por todas partes.


Nada grita “¡escritor amateur!” tan fuerte y claro como un manuscrito plagado de horrores ortográficos, errores de dedazo y oraciones largas y confusas que se pierden entre un mar de comas infinitas. Está de más aclarar que, por mas open mind que sean tus lectores respecto a la ortografía, un manuscrito “sucio” inmediatamente generará rechazo. Si decides omitir la revisión ortotipográfica y de estilo antes de publicar tu novela, que no te extrañe que las primeras opiniones de tú novela sean un refrito de “la idea es muy buena, pero la redacción es pésima…”

¿Como arreglarlo?: cuando se trata de corrección de estilo y ortotipográfica tienes que ponerte quisquilloso, ambas son un paso que ningún escritor que se respete puede darse el lujo de saltarse. Es recomendable que, adicional a las revisiones que tu puedas hacer, envíes la novela a un corrector profesional para una revisión adicional. Es increíble la cantidad de errores que a uno, como autor familiarizado con la obra y, por tanto, 100% parcial, se le pueden pasar. Te garantizo que invertir en un corrector de estilo valdrá la pena con creces.

5. No haber sometido la historia a un informe de lectura. 


Otro error típico de escritores amateurs, el cual tiene mas que ver con las inseguridades que nos genera someter nuestro amado trabajo a la lectura y revisión de un tercero. 

Terminaste el primer borrador de tu novela, lo revisaste. Después la volviste a revisar, reescribiste algo y la sometiste a un nuevo proceso de revisión. Y así sucesivamente, hasta que pierdes la cuenta de cuantas veces la has revisado y re escrito. Hasta ahí, todo perfecto.  Cuando vas, mas o menos, por el décimo borrador, decides que ya has tenido suficiente de revisiones, es hora de publicar, por fin te parece, sino perfecta, al menos sí leíble. 

El problema de la lógica anterior es muy simple. Las tres, cinco o diez revisiones que hiciste…. ¡las realizaste tú! Entonces, ¿como puedes saber si hay algo que no funciona bien? ¿Como te enteras que tus diálogos suenan torpes y artificiales? ¿Como saber si tu protagonista es en realidad tan fantástico como a ti te lo parece? 

¿Como saber si la novela realmente tiene algo que la distinguirá de toda la maraña de trabajos autopublicados? He ahí el detalle: por tu cuenta no puedes saberlo. Antes de aventurarte a publicar necesitas, sí o sí, la opinión de un tercero.

¿Como corregirlo?: la buena noticia es que este tropezón es uno de los mas fáciles de solucionar. En teoría, basta con que le pidas a algún amigo o conocido que lea tu trabajo y te dé una opinión sincera. Si no confías en nadie los suficiente para hacer esta petición (o sabes que nadie a tu alrededor es capaz de dar una opinión sincera, 100% imparcial), necesitarás contratar a un profesional para que realice un informe de lectura. En dicho informe, el profesional (usualmente un agente o consultor literario, o incluso un editor) evaluará tu trabajo en términos de legibilidad, coherencia, argumento, calidad de los personajes, estilo del escritor y, en el mejor de los casos, también elaborará su potencialidad de ventas. A partir de esta información, podrás tomar (o no) la decisión de publicar o pulir los puntos débiles. 






Si encuentras que tu novela aun cuenta con alguno de estos cinco elementos, ¡cuidado! Es hora de someter al texto a una nueva revisión, de preferencia hecha por un profesional. Quizás todo lo anterior te parezca un tanto tedioso (e innecesario), pero recuerda que, a fin de cuentas y como cualquier producto de entretenimiento, tu novela tiene como objetivo último agradar a una audiencia determinada. Si no te esfuerzas en ofrecer el mejor producto posible, no lograrás labrarte la carrera que mereces.

¿Que otros "errores de principiante" nos hizo falta mencionar? ¡Agrégalos en la sección de comentarios! Si te gustó la entrada, no olvides suscribirte.