¿Cuáles son las desventajas de autopublicar? (Autopublicación III)


Hay que decirlo: existen algunos aspectos de la autopublicación que no todos los autores conocen o entienden. En otras palabras, no todo es tan maravilloso como lo pintan. ¿Cómo saber entonces si la autopublicación es para ti? En el post de hoy, el último de la serie «Autopublicación» (puedes leer los primeros dos aquí y aquí) hablaremos de las desventajas que tiene este (relativamente) nuevo esquema de publicación. 






1. Tú tienes que hacerlo todo.



Desde el diseño de la portada, pasando por las correcciones (ortotipográfica y de estilo), edición, maquetación y, por si no fuese poco, ¡también el marketing! Cuando decides autopublicar, además de escritor, te conviertes en editor, diseñador, corrector y editor. Por supuesto, habrá cosas que no sepas hacer (¿alguien dijo usar InDesign?) … y eso es perfectamente aceptable y normal. Si quieres presentarle al mundo la mejor versión de tu trabajo, no te queda otra mas que contratar a profesionales que te ayuden con los aspectos del proceso de publicación que no domines.

2. Los costos pueden elevarse.



Lanzar al mercado digital un libro que cumpla con todos los estándares de calidad no es fácil… ni barato. Cuando finalmente te decidas a contratar a un profesional para que te ayude con el diseño, la maquetación o la corrección, te darás cuenta de esto.  A pesar de que publicar por tu cuenta puede resultar mas costoso de lo proyectado, evita caer en la tentación de hacer todo el trabajo por tu cuenta con tal de ahorrarte unos pesos. Tú lector inmediatamente notará que la calidad del libro deja mucho que desear.

Un pequeño consejo en caso de que el costo de los servicios de un profesional te rebase por completo: busca plataformas que ofrezcan paquetes con servicios de edición. Estos paquetes no suelen ser baratos, pero al pagarlos (y si la editorial o plataforma es confiable) estarás adquiriendo un servicio de calidad que te garantizará resultados profesionales.



3. No todas las plataformas son ideales.



Cada vez hay mas plataformas de autopublicación, por lo cual el riesgo de caer en malas manos también se ha incrementado. Antes de decidirte por una plataforma poco conocida, haz tu tarea: investiga con autores que ya hayan publicado con esa plataforma, pregúntales acerca de su experiencia de compra: ¿el servicio cumple con lo que promete?, ¿le han fallado alguna vez a alguien?, ¿lo que obtienes es por lo que pagas?

Nunca tomes una decisión que no hayas meditado bien o por presión de algún asesor de ventas de la plataforma. Si el sitio no te convence al 100%, estás en tu derecho de no publicar ahí. 


4. Tú libro no se va a vender solo. 



En pleno siglo XXI, este punto aplica también para los autores que publican con una editorial tradicional. Ningún libro, independientemente de la editorial o plataforma digital que lo publique, se va a vender si su autor no interviene de manera activa en su mercadeo. Lo siento, pero es así.
Olvídate de sentarte a esperar que los lectores encuentren tu libro en la jungla de Amazon como por arte de magia. Eso ya no pasa más.

Si quieres vender, tienes que establecer una plataforma de autor, desde donde puedas promocionar tu material y atraer lectores (ojo: promocionar no es lo mismo que spammear todo Facebook con publicaciones  desesperadas que gritan «¡Cómprame a mi»). Construir esta plataforma toma tiempo y mucha disciplina, pero si lo haces bien el resultado te sorprenderá.

5. Ya no podrás enviar ese material a un concurso. 



Quizás participar en concursos literarios no es tu prioridad, pero aún así es importante que comprendas lo siguiente: una vez que tu libro se encuentre en la red, pierde la etiqueta de «material inédito». Desde hace algunos años, los títulos autopublicados se consideran, al igual que sus contrapartes en papel (publicados por una casa editorial tradicional) como «material publicado». Esto algunas veces viene dar al traste con los planes de autores que gustan de participar en los ya mencionados concursos, con la esperanza de dar el salto a la publicación tradicional. 


Si tu plan es autopublicar mientras encuentras un editor «serio» que se anime a trabajar contigo, quizás primero deberías preguntarte porque  crees que necesitas del respaldo de una editorial tradicional. 




¿Conoces o has experimentado alguna otra desventaja de autopublicar? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios! Y si te gusto el post, no olvides compartirlo en tus redes sociales. 


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