Los cinco pilares de la ficción según Randy Ingermansor

Los cinco pilares de la ficción según Randy Ingermansor


¿Qué es lo que provoca que un lector empiece nuestra historia y no pueda parar de leer? ¿Que se quede atrapado en el mundo que hemos creado para él/ella? Respuesta sencilla (y compleja a la vez): la experiencia emocional que nuestro trabajo le proporcione. En otras palabras: si nuestro hipotético lector es capaz de emocionarse con la trama que le presentamos, incluso identificarse con alguno de los personajes, su atención está asegurada. Pero ¿cómo proporcionarle al lector una experiencia emocional de calidad? ¿cómo lograr que este lector se sienta afectado por nuestra narración? Utilizando de manera adecuada estos cinco elementos, indispensables en todas las obras de ficción...





1. El ambiente (story world)


En principio, se refiere al lugar  en el que tu historia ocurre... aunque no se limita a ello. Por esta razón, el termino en inglés story world es mucho mas evocativo, ya que abarca no sólo el lugar físico donde se desarrolla la acción, sino también todo lo que lo habita, personas y animales; el contexto histórico; las estructuras económicas, políticas y sociales que rigen este mundo; la comida, tradiciones, religiones u otros cultos preponderantes en dicho lugar y, por supuesto, el idioma que se habla, los pasatiempos que los habitantes privilegían y los roles sociales existentes. 

Como podrás apreciar, el story world realmente engloba todo lo que sucede en el "universo" en el que se desarrolla tu historia. Dependiendo del género para el que estés escribiendo, algunos elementos serán mas o menos difíciles de crear. Por ejemplo, si estás trabajando en un romance que se desarrolla en la época victoriana, tu story world será la Inglaterra del siglo XIX, con todas sus costumbres y manerismos. En cambio, si estás escribiendo high fantasy, se sobreentiende que tú serás el creador del "mundo" de tu historia en su totalidad: desde el lugar físico en el que ocurre la acción, pasando por el idioma, las costumbres, las creencias o la estructura política en vigor.

Sin importar el tipo de historia que te encuentres escribiendo, recuerda que el autor debe de conocer el story world de pies a cabeza. Ningún detalle se te puede escapar, incluso aquello que no planeas presentarle al lector de manera directa. Esto es de suma importancia porque, mientras mas conozcas el story world en el que tu historia se desarrolla, mayores son tus posibilidades de crear una narración cautivante.

2. Los personajes 

Los personajes son el equivalente a las piezas de un tablero de ajedrez: por mas que conozcas las reglas del juego, sin piezas no puedes hacer nada. Así sucede con los personajes de una historia: por mas perfecto/novedoso/emocionante que sea tu story world, sin personajes que le den vida, nadie se interesará por él.  

Para que una historia avance, necesitas tener por lo menos dos personajes: un protagonista, motivado a alcanzar un objetivo X por W o Y razón, y un antagonista, quién se interpondrá entre el protagonista y su objetivo X, por razones Z o N. Esta es la fórmula básica del conflicto, sin el cual la historia no puede avanzar.

En teoría, todos los personajes que incluyas en tu historia deberán de tener un motivo para estar ahí. La buena ficción no tiene personajes planos (sin motivaciones ni conflictos) o de relleno, al contrario. Evita caer en estas trampas.

3. La trama (plot)


En esencia, la trama está formada por la serie de acciones que tus personajes toman para avanzar la historia. A diferencia de la vida real, donde las cosas simplemente "suceden", en la ficción no hay lugar para la casualidad o la coincidencia afortunada, todo lo que pase dentro de tu historia debe de ocurrir por una razón: hacer avanzar la acción.

Aunque es muy tentador atiborrar tú primer borrador de descripciones interminables y diálogos que no llevan a ninguna parte, por el bien de tu historia es mejor que resistas a esa tentación. Si tienes ganas de escribir una descripción detallada y profunda de una rebanada de sachetorte puedes hacerlo, sólo no lo incluyas en la historia...a menos que la sachetorte, aderezada con arsénico, este a punto de serle servida al protagonista en el desayuno, justo el día que tiene que asistir a una reunión vital. 

En resumen: si la escena/diálogo/descripción que estás a punto de presentar no contiene ni una pizca de conflicto que haga avanzar la trama, no la incluyas. 


4. El tema (theme)


Toda historia tiene un significado, mas allá de aquellos eventos que la trama presenten. A este significado (el cual puede ser profundo o no) se le conoce como tema. Cuando alguien afirma que 1984, de George Orwell, es una novela sobre la libertad (o algunos argumentarían, la falta de ella), dicha persona no se está refiriendo exactamente a la trama en si, sino al efecto que la historia, completa y con todos sus elementos, produce en el lector.

¿Sientes que tú historia no tiene un tema determinado? ¡No te preocupes! Muchos escritores comienzan a trabajar en sus proyectos creativos sin saber exactamente cual será el tema. Este se les termina por revelar en algún momento de la producción: al terminar alguna escena clave, el primer borrador o incluso el quinto. En esto no hay mucha regularidad. Sin embargo, podemos asegurarte que dicha "revelación" sucederá.

Pero, ¿por qué es importante que tu historia tenga un tema? Principalmente para fines editoriales. Si el tema de la novela o cuento que acabas de escribir es el primer amor y así lo declaras en tu query letter a un editor, las probabilidades de que tu trabajo en efecto cuente con un público meta dentro de X casa editorial incrementan. 

5. El estilo 


Con estilo nos referimos a la manera única en la que te expresas como escritor, tu voz en la página, aquello que te diferencia de los demás. Evidentemente, "encontrar tu voz" cuando apenas comienzas tu carrera no es una cosa sencilla: ante todo se requiere de mucha práctica. La única manera de descubrir tú estilo es escribir. 

¿Por qué es importante contar con un estilo propio? Por la sencilla razón de que eso es lo que te hace diferente. Piensa en tus autores favoritos, ¿por qué los prefieres? Quizás es la manera en la que escriben, su lenguaje elegante y sucinto, o la complejidad de sus personajes. Quizás tú preferencia tiene que ver con la manera en la que cada capítulo cierra con un giro inesperado (los famosos plot twists), o a la naturalidad con la que presentan emociones complejas. Se trate de lo que se trate, lo innegable es que hay algo en la escritura, en la manera de construir y hacer avanzar la historia, que distingue a tu autor favorito de los demás.

Ese "algo" es el estilo.

¡Muy importante! No intentes imitar el estilo de otro autor. Estúdialos. Analiza que es lo que te atrae de su escritura. Pero no intentes "convertirte" en ellos; en el terreno de la ficción, la innovación y la voz propia son las reinas.

Evidentemente, de cada punto se puede decir muchísimo mas; de hecho, cada uno de los cinco pilares arriba presentados son un mundo en si mismos. Detallar cada uno, con todas sus complejidades, es una tarea un tanto titánica. Sin embargo, conocer en que consisten exactamente estos cinco pilares te acerca un poco más a lo que, creemos, es tu objetivo principal: escribir ficción de calidad.



¿Ya conocías los cinco pilares de la ficción? ¿Con cuál de ellos te ha costado mas trabajar? 
Cuéntanos tu historia en la sección de comentarios. 





El caso del escritor que no tenía nada que decir. Cinco mitos que están limitando tu carrera literaria.

El caso del escritor que no tenía nada que decir. Cinco mitos que están limitando tu carrera literaria.


Todos hemos pasado por la siguiente (y típica) escena incomoda: después de pensártelo muy bien, por fin has decidido compartir con tus amigos y familiares tu resolución de dedicarte a escribir. ¿Su respuesta? Una mirada de incredulidad/curiosidad/ternura seguida de alguna de las siguientes frases…





1. “Para escribir una novela necesitas ser muy inteligente”.

 A lo cual solo dan ganas de responder con un: “¿Perdón? ¿Cómo puedes saberlo? ¿Acaso ya escribiste una novela?”. Contrario a lo que piensa la opinión popular, para contar una buena historia no necesitas tener un IQ de 200, basta con que sientas ese impulso primario de contar algo. Lo demás se logra con un poco (o mucho) de organización, disciplina y ganas de aprender el oficio.

2. “Los buenos escritores lo son gracias a su talento”.

 Posiblemente esta es una de las aseveraciones mas difíciles de rebatir. ¿A qué, exactamente, llaman talento? ¿Cómo se mide? ¿Cómo puedes saber si tú lo tienes o no? ¿Acaso existe un “talentómetro” que te permita medir la cantidad de talento que posees? La realidad es que aquello que las personas califican como “talento” en realidad no es mas que el resultado de horas y horas de preparación, planeación y estudio. Antes que “talento”, la cualidad que un escritor debe poseer es persistencia. Si acompañas tus horas de escritura de una buena dosis de persistencia, tus posibilidades de labrarte una carrera literaria de éxito se incrementarán de manera exponencial. 

3. “¿Y sobre qué vas a escribir? ¿Tú vida no es un poco aburrida?”. 

 Sin palabras. La escritura ficcional se llama así por una razón evidente: no se trata de transcribir la vida diaria (de lo contrario, estaríamos escribiendo una memoria o una autobiografía). No necesitas vivir en una ciudad “trendy” ni en un barrio “a la moda” para poder crear una historia con valor. Se puede escribir una novela o cuento sobre cualquier cosa (sí, incluso sobre ese incidente banal que te ocurrió hoy mientras desayunabas). Si alguna vez has sentido amor, odio, miedo, ira o cualquier otra emoción entonces cuentas con la materia prima para producir una buena historia.

4. “No cualquiera pública un libro. Necesitas tener palancas (conocer gente del medio)”.

De todas las frases desmotivadoras que puedes escuchar, esta es quizás la peor, ya que en apariencia no se aleja tanto de la realidad. Si, publicar es complicado. Si, requiere de trabajo adicional que no cualquiera esta dispuesto a hacer: ir a reuniones de escritores, corregir una y otra vez tu manuscrito, aprender a hacer cover letters, entender nociones básicas de marketing editorial o, si piensas auto publicar, al menos saber lo esencial acerca de la plataforma que te interesa. Si, nadie dijo que iba a ser sencillo… pero tampoco imposible. Publicar tú novela en pleno siglo XXI es enteramente posible, más allá de lo que tus amigos te puedan hacer creer.

5. “Si te haces famoso te vas a olvidar de todos nosotros”.

Si alguno de tus amigos te suelta esta frasecita no te olvides de asegurarle que, contrario a lo que piensa, la fama es la mejor manera de probar que tan sólida es una amistad:  al principio todos querrán estar en tú radar… ¿pero cuantos lo harán  por genuino interés en tu persona? Probablemente solo un par... aquellos que te conocen desde siempre.


¿Ninguna de las frases anteriores es la respuesta que esperabas? Te entendemos. La cantidad de mitos que rodean al oficio de escritor no para de crecer. ¡No creas en ninguno! Recuerda que como en cualquier otro proyecto, tú eres el que determina el nivel de éxito a alcanzar. Si quieres convertirte en escritor y trabajas por ello, que no te quepa duda: pronto lo lograrás.


¿Conoces algún otro mito que rodee al oficio de escritor? ¿Cuáles te han aplicado a ti? ¡Cuéntanos en los comentarios!