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Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Después de muchos meses de arduo trabajo por fin has logrado concluir tu proyecto en turno; estás seguro, por fin tu novela está lista para ser lanzada al mundo… ¿o no? ¿Como saber si lo que has escrito es leíble y tiene potencial con los lectores? En el post de hoy te hablaré de los cinco errores que más cometen los escritores amateurs, delatando así que su proyecto aun no se encuentra listo para publicarse.


1. Un texto muy extenso. 


Si al finalizar la última revisión te das cuenta de que tu texto aun tiene una extensión enorme (digamos, más de 400 páginas), considéralo como una invitación a repensar si, en verdad, todo lo que has escrito es necesario para el desarrollo de la historia. Una historia memorable se puede contar en menos de 200 páginas, sin problema. La extensión casi nunca es sinónimo de calidad. Por supuesto, en el mercado existen novelas de miles de páginas (¿Alguien dijo Guerra y Paz?) cuya calidad es indiscutible. Si, aunque existen, pero son las menos. 

La extensión dependerá enteramente del tipo de historia que estés contando, el número de personajes y la profundidad con la que estés tratando el conflicto principal. 

¿Como arreglarlo?: Si después de releer tu mega novela, te sigue acompañando la incómoda sensación de que necesitas de todo ese contenido para que el lector realmente “entienda” la historia, entonces deberías replantearte si la historia que quieres contar realmente debe ser contada de esa manera, ¿acaso existe una manera mas sencilla de trasmitir tu conflicto? De todas las escenas que componen tu novela, pregúntate ¿cuales son realmente esenciales y cuales actúan como relleno? Una vez que hayas discernido esto, podrás proceder a eliminar las escenas relleno sin afectar la coherencia de tu trama. 


2. Explicarlo todo. Todo. Absolutamente todo. 


Si cada vez que introduces un personaje, situación o conflicto sientes una irrefrenable necesidad de explicar todo sobre el personaje (apariencia física hasta el ultimo detalle, historia familiar, situación económica, motivaciones para actuar de tal o cual modo, etc.) o el nuevo lugar o situación (recordarle al lector la cadena de eventos que condujo a eso, comunicar las impresiones del personaje con pelos y señales, entre otros), lamento decirte que tu novela requiere de una revisión a profundidad.

¿Como arreglarlo?: hay una premisa básica para contar una historia, muy usada en los talleres de escritura creativa del mundo anglosajón: “show, don’t tell”. Lo que quiere decir, básicamente, es que no debes de explicar todo lo que sucede en tu historia hasta el mínimo detalle, mas bien debes sugerirlo. Un ejemplo muy claro: supongamos que tu protagonista es un usurero, oportunista y mala leche como el solo. Pues bien, en lugar de decirle a tu lector directamente “Adrian era un usurero de la peor calaña, siempre aprovechándose de los despistes ajenas para su propio beneficio”, muestra a Adrian cometiendo un acto de usura. 

Lo mismo aplica para las situaciones: si tu protagonista se encuentra en medio de una junta de trabajo tensa, no nos expliques que la junta es tensa, mejor oblíganos a inferirlo a partir de una descripción sutil del ambiente. 

Un texto que pretende explicarlo todo, hasta el mas mínimo detalle, termina por aburrir. Siempre. 

Recuerda que tus lectores son inteligentes y capaces de unir los hilos, no les des todo peladito y en la boca. 







3. Finales intempestivos y totalmente inesperados.


Una de las señales mas claras de que la historia se te ha ido de las manos, es cuando te ves obligado a utilizar un final intempestivo para atar, de una buena vez, todos los cabos que abriste en las cuatrocientas y pico páginas anteriores. Cuando el número de páginas no deja de aumentar, a la vez que empiezas a caer en cuenta que, en lugar de simplificarse, con cada pagina que escribes la historia parece complicarse mas y más, la tentación de cerrarlo todo de golpe y como “por arte de magia” es casi irresistible. A este tipo de finales que cierran todo de golpe y dejan mas dudas y caras de “no entiendo nada” en los lectores, la narratología los conoce como finales Deus Ex Machina y son la peor manera de cerrar una historia. 

¿Como arreglarlo?: lo ideal es evitar caer en este tipo de finales. ¿Como? Sencillo: si desde antes de comenzar a escribir te tomas un par de días para pensar y planear el arco narrativo que utilizará tu historia, te garantizo que un final intempestivo será la última de tus preocupaciones. La clave está en pensar, desde antes de iniciar la escritura, donde quieres que termine la historia: ¿triunfará tu protagonista? ¿Lo traicionarán? ¿Sufrirá un revés irremediable? Todo esto debes considerarlo en la planeación previa.

Si, en el peor de los casos, ya has terminado la novela y en las subsecuentes revisiones caes en cuenta de que recurriste a un final de este tipo, no desesperes, aún hay solución. En esta situación, lo que necesitas hacer es esquematizar todas las relaciones lógicas dentro de tu historia. Comienza por la primera escena y hazlo de la manera mas gráfica posible. Utiliza una ficha de trabajo por cada escena de tu novela y responde a las siguientes preguntas:  


  • ¿Quién participa en la escena?
  • ¿Qué objetivos desean alcanzar los participantes? (Convencer a alguien, persuadir a la acción, enamorar, etc.)
  • ¿Qué medios utilizan para lograrlo? (Una artimaña, una trampa, una conversación sincera, etc? 
  • ¿La escena cumple con su cometido? (Es decir, ¿se logra el objetivo inicial?)

La gran mayoría de las veces, tus escenas no soportarán un análisis de este tipo: de hecho, te darás cuenta que una buena parte de ellas están ahí solo para rellenar y, por ende, entorpecen el desarrollo de la trama al punto de complicarlo todo. 

4. Faltas de ortografía o errores de dedazo por todas partes.


Nada grita “¡escritor amateur!” tan fuerte y claro como un manuscrito plagado de horrores ortográficos, errores de dedazo y oraciones largas y confusas que se pierden entre un mar de comas infinitas. Está de más aclarar que, por mas open mind que sean tus lectores respecto a la ortografía, un manuscrito “sucio” inmediatamente generará rechazo. Si decides omitir la revisión ortotipográfica y de estilo antes de publicar tu novela, que no te extrañe que las primeras opiniones de tú novela sean un refrito de “la idea es muy buena, pero la redacción es pésima…”

¿Como arreglarlo?: cuando se trata de corrección de estilo y ortotipográfica tienes que ponerte quisquilloso, ambas son un paso que ningún escritor que se respete puede darse el lujo de saltarse. Es recomendable que, adicional a las revisiones que tu puedas hacer, envíes la novela a un corrector profesional para una revisión adicional. Es increíble la cantidad de errores que a uno, como autor familiarizado con la obra y, por tanto, 100% parcial, se le pueden pasar. Te garantizo que invertir en un corrector de estilo valdrá la pena con creces.

5. No haber sometido la historia a un informe de lectura. 


Otro error típico de escritores amateurs, el cual tiene mas que ver con las inseguridades que nos genera someter nuestro amado trabajo a la lectura y revisión de un tercero. 

Terminaste el primer borrador de tu novela, lo revisaste. Después la volviste a revisar, reescribiste algo y la sometiste a un nuevo proceso de revisión. Y así sucesivamente, hasta que pierdes la cuenta de cuantas veces la has revisado y re escrito. Hasta ahí, todo perfecto.  Cuando vas, mas o menos, por el décimo borrador, decides que ya has tenido suficiente de revisiones, es hora de publicar, por fin te parece, sino perfecta, al menos sí leíble. 

El problema de la lógica anterior es muy simple. Las tres, cinco o diez revisiones que hiciste…. ¡las realizaste tú! Entonces, ¿como puedes saber si hay algo que no funciona bien? ¿Como te enteras que tus diálogos suenan torpes y artificiales? ¿Como saber si tu protagonista es en realidad tan fantástico como a ti te lo parece? 

¿Como saber si la novela realmente tiene algo que la distinguirá de toda la maraña de trabajos autopublicados? He ahí el detalle: por tu cuenta no puedes saberlo. Antes de aventurarte a publicar necesitas, sí o sí, la opinión de un tercero.

¿Como corregirlo?: la buena noticia es que este tropezón es uno de los mas fáciles de solucionar. En teoría, basta con que le pidas a algún amigo o conocido que lea tu trabajo y te dé una opinión sincera. Si no confías en nadie los suficiente para hacer esta petición (o sabes que nadie a tu alrededor es capaz de dar una opinión sincera, 100% imparcial), necesitarás contratar a un profesional para que realice un informe de lectura. En dicho informe, el profesional (usualmente un agente o consultor literario, o incluso un editor) evaluará tu trabajo en términos de legibilidad, coherencia, argumento, calidad de los personajes, estilo del escritor y, en el mejor de los casos, también elaborará su potencialidad de ventas. A partir de esta información, podrás tomar (o no) la decisión de publicar o pulir los puntos débiles. 






Si encuentras que tu novela aun cuenta con alguno de estos cinco elementos, ¡cuidado! Es hora de someter al texto a una nueva revisión, de preferencia hecha por un profesional. Quizás todo lo anterior te parezca un tanto tedioso (e innecesario), pero recuerda que, a fin de cuentas y como cualquier producto de entretenimiento, tu novela tiene como objetivo último agradar a una audiencia determinada. Si no te esfuerzas en ofrecer el mejor producto posible, no lograrás labrarte la carrera que mereces.


¿Que otros "errores de principiante" nos hizo falta mencionar? ¡Agrégalos en la sección de comentarios! Si te gustó la entrada, no olvides suscribirte. 
La guía definitiva de nueve pasos para convertirte en escritor.

La guía definitiva de nueve pasos para convertirte en escritor.

¿Que se necesita para ser escritor? Esta es una pregunta que todos los aspirantes se hacen en algún momento y que, a decir verdad, no es nada fácil de responder. Es justo en este preciso momento cuando vienen las temidas dudas. Nos preguntamos: ¿en verdad seré capaz de escribir? ¿Cómo sabré si estoy escribiendo tonterías?
Para evitar que estas y otras dudas los aterroricen, he preparado una guía con todos los puntos esenciales que un aspirante a escritor debe conocer para construir los cimientos de una carrera literaria exitosa. 



1. Escribe todos los días. 

Esto es la clave de todo. Si realmente deseas convertirte en un buen escritor debes adquirir el hábito de escribir. Suena obvio e incluso absurdo, pero sorprende la cantidad de aspirantes a escritores que no han comprendido este principio fundamental. Si eres naturalmente desorganizado piensa en la escritura como el trabajo que es, asígnate un horario para escribir y, más importante aún, ¡respétalo! 

2. El talento no lo es todo. 

En primer lugar, una aclaración. En Espacio Independiente no consideramos que el talento sea una cualidad innata que sólo ciertos privilegiados tienen. Al contrario, tenemos la convicción de que e¿ es algo que puedes ir formando en base a disciplina y dedicación.

 Los seres humanos somos creativos por naturaleza, nuestro problema es que en la vida cotidiana no tendemos a dar soluciones creativas sino mecánicas. Hacemos esto con tanta frecuencia que ya nos hemos acostumbrado a actuar de este modo irreflexivo.

El talento, a fin de cuentas, es pura creatividad ¿Con cuanta facilidad puedes diseñar un mundo imaginario? He ahí la cuestión. 


3. Aprende la técnica detrás de una buena historia. 


Tal y como un pintor se forma en teoría del color antes de ponerse a crear y un músico aprende solfeo antes de dedicarse a componer, el escritor, antes de siquiera pensar en iniciarse en la escritura, necesita tener una comprensión adecuada de la técnica detrás de la creación literaria.

El primer paso para lograr esto es, por supuesto, leer; todos los géneros y autores posibles, sin discriminar. Sólo así podrás obtener un panorama general de que es lo que se está escribiendo y cómo. Sin embargo, nunca está de mas un curso extra en técnicas literarias o, porque no, optar por la educación formal en escritura creativa (muchas universidades ofrecen grados y posgrados en escritura creativa).  Tener un conocimiento sólido de la técnica detrás de una buena novela no demerita en ninguna manera el proceso creativo de la misma.

Las mejores novelas de la historia no se escribieron en un ataque de inspiración ni gracias a una súbita revelación. Detrás de los grandes clásicos de la literatura hay una compleja planeación que implica bosquejo de personajes, manejo de tiempo, construcción de una trama coherente y demás elementos "técnicos" que muchos escritores noveles tienden a desmerecer.  

Si tu también tienes este prejuicio de la teoría, este es el momento ideal de abandonar los ideales románticos y comenzar a consultar unos cuantos libros de referencia.

Tener un conocimiento sólido de la técnica detrás de una buena novela no demerita en ninguna manera el proceso creativo de la misma

4. Sé humilde.


¡Factor importantísimo! No hay nada mas desagradable que un escritor que nos asegura y restriega su talento innato para escribir como los dioses... a pesar de que no tenga publicado ningún trabajo. 

Si tu estás seguro de tu talento, perfecto, de hecho necesitarás esa seguridad para mantener tu disciplina y llegar a donde deseas. Sin embargo, es importante que aprendas a distinguir entre seguridad en ti mismo y prepotencia; tener un ego elevado algunas veces te funcionará pero puedo asegurar que en la mayoría de los casos te meterá en un gran aprieto. 

La humildad es fundamental durante toda tu carrera, ayuda a mantener los pies en la tierra y las buenas relaciones. ¿Que más se puede pedir cuando estás comenzando?


5. Desarrolla la autocrítica... pero sin caer en excesos.


Indispensable durante toda tu carrera, no sólo al comienzo. Si tu no eres capaz de ver tu trabajo de manera objetiva ¿Cómo esperas un juicio de terceros?

Esa novela/cuento/poema es tu orgullo, te ha costado escribirlo, fue un gran esfuerzo y estás orgulloso del resultado, de acuerdo. Aún así, para poder avanzar debes ser capaz de ver los errores que el trabajo contenga ¿Un tema muy usado? ¿Personajes planos? ¿Dialogo simplón? ¿Falta de conflicto? O aún mas grave ¿Sospechas que tu trabajo se parece demasiado a alguna de tus novelas favoritas? Tienes que aprender a reconocer la falla para corregirla a tiempo.

Una advertencia en este punto: ten cuidado con pasarte de autocrítico pues entonces terminarás por sabotearte. Como aspirantes, a veces nos resulta muy difícil aprender a balancear la autocrítica. 


Una capacidad de autocrítica funcional es el sutil  término medio entre la falta de objetividad y el perfeccionismo rancio. 

6. Mantén la perspectiva.


Como en todo proceso creativo, escribir una historia coherente y bien estructurada no es tarea sencilla. Como tal, debes estar consciente que se trata de un trabajo que se realiza en etapas, es decir, una vez que acabes tu primer manuscrito tendrás que revisarlo una y otra y posiblemente otra vez hasta que alcance un nivel aceptable.

El primer manuscrito —en otras palabras, el borrador— es la primera versión  de tu trabajo, todo borrador necesita correcciones en mayor o menor grado.

De igual manera, una vez que tengas el manuscrito definitivo debes estar consciente que emprender la búsqueda de una editorial que te lo publique va a ser un proceso largo y que existe una importante posibilidad de que, a fin de cuentas, tu trabajo ni siquiera sea sometido a consideración por los gigantes editoriales en los que la gran mayoría de los escritores noveles sueñan con publicar.

Esto no debe desanimarte en absoluto. Sigue trabajando, sigue leyendo.  El rechazo es una parte ineludible y esencial del proceso de publicación


7. Conoce las tendencias de la Industria Editorial.


Un buen escritor no sólo sabe escribir buenas historias, también conoce como funciona la industria editorial: como se maneja el proceso de publicación, que beneficios se obtienen al publicar y cuales son los pasos a seguir para llegar a ver tu trabajo en librerías

Este mundo está lleno de escritores noveles que pecan de ingenuidad, creyendo que su trabajo los hará famosos en cuanto publiquen; se dejan guiar por los últimos hits editoriales como Harry Potter, Twilight o Cincuenta Sombras de Grey, trabajando las mismas tramas o creando personajes muy similares a los protagonistas de estas obras. Esta es una manera de proceder de la que es necesario deshacerse cuanto antes.

Ningún libro es igual a otro, la industria editorial actual se guía por las reglas del marketing, todos los títulos que venden llegaron en un momento en el que el mercado comenzaba a solicitar este tipo de literatura. Al terminar el boom, esos géneros dejaron de vender. No hay mayor secreto, es muy probable que lo que vendía millones hace un año hoy ya no sea popular. 

A menos que seas un analista de mercados y poseas información privilegiada con la cual el resto de los mortales no contamos, nunca decidas escribir sobre un tema simplemente porque 'es popular' o 'se vende bien'.






8. Infórmate sobre las nuevas maneras de publicar. 


Ten presente que la publicación tradicional (con los gigantes editoriales más conocidos) no es la única manera de dar a conocer tu trabajo. Existen montones de editoriales independientes entre las cuales, seguramente, hallarás una cuyo proyecto editorial se adecue a tus necesidades. 

No hay escritor novel que no fantasee con ver su obra publicada por Planeta (u otro gigante), exhibiéndose  en los mostradores de las principales librerías. A pesar de que es un sueño lindo, se trata de algo muy  muy poco realista. Cuando uno comienza, tiene que hacerlo desde abajo.

Olvídate del terrible prejuicio popular que juzga como “mala literatura” las obras que las grandes editoriales no admiten; recuerda que el propósito de estas casas es vender, si tu trabajo no se adecua a su propuesta de mercado simplemente no te aceptarán.

Piensa, ¿realmente escribirías algo con el único fin de vendérselo a Alfaguara?

9. Haz ejercicio.


Aunque parezca extraño, estar sentado frente a la pantalla en blanco viendo parpadear el cursor mientras esperas que la inspiración llegue mágicamente es el peor hábito que puede existir. Las ideas no llegan por si solas, hay que ir a buscarlas. 

Para poder pensar con claridad, tu cerebro necesita oxigenarse. Esto no es ningún mito, y la mejor manera de conseguirlo es con una actividad física que te distraiga y entretenga por un buen rato. Cuando sientas que la creatividad se esfuma y el temido síndrome de la página en blanco comience a inmiscuirse en tu trabajo, es momento de oxigenar tu cerebro con un poco de ejercicio.

Tampoco olvides mantener una alimentación y descanso adecuados, primordiales para mantener tu cerebro activo y funcionando. 


¿Que otra cualidad crees que se necesita para llegar a ser un buen escritor? Cuéntanos en la sección de comentarios.
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