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¿Cuáles son las desventajas de autopublicar? (Autopublicación III)

¿Cuáles son las desventajas de autopublicar? (Autopublicación III)


Hay que decirlo: existen algunos aspectos de la autopublicación que no todos los autores conocen o entienden. En otras palabras, no todo es tan maravilloso como lo pintan. ¿Cómo saber entonces si la autopublicación es para ti? En el post de hoy, el último de la serie «Autopublicación» (puedes leer los primeros dos aquí y aquí) hablaremos de las desventajas que tiene este (relativamente) nuevo esquema de publicación. 






1. Tú tienes que hacerlo todo.



Desde el diseño de la portada, pasando por las correcciones (ortotipográfica y de estilo), edición, maquetación y, por si no fuese poco, ¡también el marketing! Cuando decides autopublicar, además de escritor, te conviertes en editor, diseñador, corrector y editor. Por supuesto, habrá cosas que no sepas hacer (¿alguien dijo usar InDesign?) … y eso es perfectamente aceptable y normal. Si quieres presentarle al mundo la mejor versión de tu trabajo, no te queda otra mas que contratar a profesionales que te ayuden con los aspectos del proceso de publicación que no domines.

2. Los costos pueden elevarse.



Lanzar al mercado digital un libro que cumpla con todos los estándares de calidad no es fácil… ni barato. Cuando finalmente te decidas a contratar a un profesional para que te ayude con el diseño, la maquetación o la corrección, te darás cuenta de esto.  A pesar de que publicar por tu cuenta puede resultar mas costoso de lo proyectado, evita caer en la tentación de hacer todo el trabajo por tu cuenta con tal de ahorrarte unos pesos. Tú lector inmediatamente notará que la calidad del libro deja mucho que desear.

Un pequeño consejo en caso de que el costo de los servicios de un profesional te rebase por completo: busca plataformas que ofrezcan paquetes con servicios de edición. Estos paquetes no suelen ser baratos, pero al pagarlos (y si la editorial o plataforma es confiable) estarás adquiriendo un servicio de calidad que te garantizará resultados profesionales.



3. No todas las plataformas son ideales.



Cada vez hay mas plataformas de autopublicación, por lo cual el riesgo de caer en malas manos también se ha incrementado. Antes de decidirte por una plataforma poco conocida, haz tu tarea: investiga con autores que ya hayan publicado con esa plataforma, pregúntales acerca de su experiencia de compra: ¿el servicio cumple con lo que promete?, ¿le han fallado alguna vez a alguien?, ¿lo que obtienes es por lo que pagas?

Nunca tomes una decisión que no hayas meditado bien o por presión de algún asesor de ventas de la plataforma. Si el sitio no te convence al 100%, estás en tu derecho de no publicar ahí. 


4. Tú libro no se va a vender solo. 



En pleno siglo XXI, este punto aplica también para los autores que publican con una editorial tradicional. Ningún libro, independientemente de la editorial o plataforma digital que lo publique, se va a vender si su autor no interviene de manera activa en su mercadeo. Lo siento, pero es así.
Olvídate de sentarte a esperar que los lectores encuentren tu libro en la jungla de Amazon como por arte de magia. Eso ya no pasa más.

Si quieres vender, tienes que establecer una plataforma de autor, desde donde puedas promocionar tu material y atraer lectores (ojo: promocionar no es lo mismo que spammear todo Facebook con publicaciones  desesperadas que gritan «¡Cómprame a mi»). Construir esta plataforma toma tiempo y mucha disciplina, pero si lo haces bien el resultado te sorprenderá.

5. Ya no podrás enviar ese material a un concurso. 



Quizás participar en concursos literarios no es tu prioridad, pero aún así es importante que comprendas lo siguiente: una vez que tu libro se encuentre en la red, pierde la etiqueta de «material inédito». Desde hace algunos años, los títulos autopublicados se consideran, al igual que sus contrapartes en papel (publicados por una casa editorial tradicional) como «material publicado». Esto algunas veces viene dar al traste con los planes de autores que gustan de participar en los ya mencionados concursos, con la esperanza de dar el salto a la publicación tradicional. 


Si tu plan es autopublicar mientras encuentras un editor «serio» que se anime a trabajar contigo, quizás primero deberías preguntarte porque  crees que necesitas del respaldo de una editorial tradicional. 




¿Conoces o has experimentado alguna otra desventaja de autopublicar? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios! Y si te gusto el post, no olvides compartirlo en tus redes sociales. 


Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Después de muchos meses de arduo trabajo por fin has logrado concluir tu proyecto en turno; estás seguro, por fin tu novela está lista para ser lanzada al mundo… ¿o no? ¿Como saber si lo que has escrito es leíble y tiene potencial con los lectores? En el post de hoy te hablaré de los cinco errores que más cometen los escritores amateurs, delatando así que su proyecto aun no se encuentra listo para publicarse.


1. Un texto muy extenso. 


Si al finalizar la última revisión te das cuenta de que tu texto aun tiene una extensión enorme (digamos, más de 400 páginas), considéralo como una invitación a repensar si, en verdad, todo lo que has escrito es necesario para el desarrollo de la historia. Una historia memorable se puede contar en menos de 200 páginas, sin problema. La extensión casi nunca es sinónimo de calidad. Por supuesto, en el mercado existen novelas de miles de páginas (¿Alguien dijo Guerra y Paz?) cuya calidad es indiscutible. Si, aunque existen, pero son las menos. 

La extensión dependerá enteramente del tipo de historia que estés contando, el número de personajes y la profundidad con la que estés tratando el conflicto principal. 

¿Como arreglarlo?: Si después de releer tu mega novela, te sigue acompañando la incómoda sensación de que necesitas de todo ese contenido para que el lector realmente “entienda” la historia, entonces deberías replantearte si la historia que quieres contar realmente debe ser contada de esa manera, ¿acaso existe una manera mas sencilla de trasmitir tu conflicto? De todas las escenas que componen tu novela, pregúntate ¿cuales son realmente esenciales y cuales actúan como relleno? Una vez que hayas discernido esto, podrás proceder a eliminar las escenas relleno sin afectar la coherencia de tu trama. 


2. Explicarlo todo. Todo. Absolutamente todo. 


Si cada vez que introduces un personaje, situación o conflicto sientes una irrefrenable necesidad de explicar todo sobre el personaje (apariencia física hasta el ultimo detalle, historia familiar, situación económica, motivaciones para actuar de tal o cual modo, etc.) o el nuevo lugar o situación (recordarle al lector la cadena de eventos que condujo a eso, comunicar las impresiones del personaje con pelos y señales, entre otros), lamento decirte que tu novela requiere de una revisión a profundidad.

¿Como arreglarlo?: hay una premisa básica para contar una historia, muy usada en los talleres de escritura creativa del mundo anglosajón: “show, don’t tell”. Lo que quiere decir, básicamente, es que no debes de explicar todo lo que sucede en tu historia hasta el mínimo detalle, mas bien debes sugerirlo. Un ejemplo muy claro: supongamos que tu protagonista es un usurero, oportunista y mala leche como el solo. Pues bien, en lugar de decirle a tu lector directamente “Adrian era un usurero de la peor calaña, siempre aprovechándose de los despistes ajenas para su propio beneficio”, muestra a Adrian cometiendo un acto de usura. 

Lo mismo aplica para las situaciones: si tu protagonista se encuentra en medio de una junta de trabajo tensa, no nos expliques que la junta es tensa, mejor oblíganos a inferirlo a partir de una descripción sutil del ambiente. 

Un texto que pretende explicarlo todo, hasta el mas mínimo detalle, termina por aburrir. Siempre. 

Recuerda que tus lectores son inteligentes y capaces de unir los hilos, no les des todo peladito y en la boca. 







3. Finales intempestivos y totalmente inesperados.


Una de las señales mas claras de que la historia se te ha ido de las manos, es cuando te ves obligado a utilizar un final intempestivo para atar, de una buena vez, todos los cabos que abriste en las cuatrocientas y pico páginas anteriores. Cuando el número de páginas no deja de aumentar, a la vez que empiezas a caer en cuenta que, en lugar de simplificarse, con cada pagina que escribes la historia parece complicarse mas y más, la tentación de cerrarlo todo de golpe y como “por arte de magia” es casi irresistible. A este tipo de finales que cierran todo de golpe y dejan mas dudas y caras de “no entiendo nada” en los lectores, la narratología los conoce como finales Deus Ex Machina y son la peor manera de cerrar una historia. 

¿Como arreglarlo?: lo ideal es evitar caer en este tipo de finales. ¿Como? Sencillo: si desde antes de comenzar a escribir te tomas un par de días para pensar y planear el arco narrativo que utilizará tu historia, te garantizo que un final intempestivo será la última de tus preocupaciones. La clave está en pensar, desde antes de iniciar la escritura, donde quieres que termine la historia: ¿triunfará tu protagonista? ¿Lo traicionarán? ¿Sufrirá un revés irremediable? Todo esto debes considerarlo en la planeación previa.

Si, en el peor de los casos, ya has terminado la novela y en las subsecuentes revisiones caes en cuenta de que recurriste a un final de este tipo, no desesperes, aún hay solución. En esta situación, lo que necesitas hacer es esquematizar todas las relaciones lógicas dentro de tu historia. Comienza por la primera escena y hazlo de la manera mas gráfica posible. Utiliza una ficha de trabajo por cada escena de tu novela y responde a las siguientes preguntas:  


  • ¿Quién participa en la escena?
  • ¿Qué objetivos desean alcanzar los participantes? (Convencer a alguien, persuadir a la acción, enamorar, etc.)
  • ¿Qué medios utilizan para lograrlo? (Una artimaña, una trampa, una conversación sincera, etc? 
  • ¿La escena cumple con su cometido? (Es decir, ¿se logra el objetivo inicial?)

La gran mayoría de las veces, tus escenas no soportarán un análisis de este tipo: de hecho, te darás cuenta que una buena parte de ellas están ahí solo para rellenar y, por ende, entorpecen el desarrollo de la trama al punto de complicarlo todo. 

4. Faltas de ortografía o errores de dedazo por todas partes.


Nada grita “¡escritor amateur!” tan fuerte y claro como un manuscrito plagado de horrores ortográficos, errores de dedazo y oraciones largas y confusas que se pierden entre un mar de comas infinitas. Está de más aclarar que, por mas open mind que sean tus lectores respecto a la ortografía, un manuscrito “sucio” inmediatamente generará rechazo. Si decides omitir la revisión ortotipográfica y de estilo antes de publicar tu novela, que no te extrañe que las primeras opiniones de tú novela sean un refrito de “la idea es muy buena, pero la redacción es pésima…”

¿Como arreglarlo?: cuando se trata de corrección de estilo y ortotipográfica tienes que ponerte quisquilloso, ambas son un paso que ningún escritor que se respete puede darse el lujo de saltarse. Es recomendable que, adicional a las revisiones que tu puedas hacer, envíes la novela a un corrector profesional para una revisión adicional. Es increíble la cantidad de errores que a uno, como autor familiarizado con la obra y, por tanto, 100% parcial, se le pueden pasar. Te garantizo que invertir en un corrector de estilo valdrá la pena con creces.

5. No haber sometido la historia a un informe de lectura. 


Otro error típico de escritores amateurs, el cual tiene mas que ver con las inseguridades que nos genera someter nuestro amado trabajo a la lectura y revisión de un tercero. 

Terminaste el primer borrador de tu novela, lo revisaste. Después la volviste a revisar, reescribiste algo y la sometiste a un nuevo proceso de revisión. Y así sucesivamente, hasta que pierdes la cuenta de cuantas veces la has revisado y re escrito. Hasta ahí, todo perfecto.  Cuando vas, mas o menos, por el décimo borrador, decides que ya has tenido suficiente de revisiones, es hora de publicar, por fin te parece, sino perfecta, al menos sí leíble. 

El problema de la lógica anterior es muy simple. Las tres, cinco o diez revisiones que hiciste…. ¡las realizaste tú! Entonces, ¿como puedes saber si hay algo que no funciona bien? ¿Como te enteras que tus diálogos suenan torpes y artificiales? ¿Como saber si tu protagonista es en realidad tan fantástico como a ti te lo parece? 

¿Como saber si la novela realmente tiene algo que la distinguirá de toda la maraña de trabajos autopublicados? He ahí el detalle: por tu cuenta no puedes saberlo. Antes de aventurarte a publicar necesitas, sí o sí, la opinión de un tercero.

¿Como corregirlo?: la buena noticia es que este tropezón es uno de los mas fáciles de solucionar. En teoría, basta con que le pidas a algún amigo o conocido que lea tu trabajo y te dé una opinión sincera. Si no confías en nadie los suficiente para hacer esta petición (o sabes que nadie a tu alrededor es capaz de dar una opinión sincera, 100% imparcial), necesitarás contratar a un profesional para que realice un informe de lectura. En dicho informe, el profesional (usualmente un agente o consultor literario, o incluso un editor) evaluará tu trabajo en términos de legibilidad, coherencia, argumento, calidad de los personajes, estilo del escritor y, en el mejor de los casos, también elaborará su potencialidad de ventas. A partir de esta información, podrás tomar (o no) la decisión de publicar o pulir los puntos débiles. 






Si encuentras que tu novela aun cuenta con alguno de estos cinco elementos, ¡cuidado! Es hora de someter al texto a una nueva revisión, de preferencia hecha por un profesional. Quizás todo lo anterior te parezca un tanto tedioso (e innecesario), pero recuerda que, a fin de cuentas y como cualquier producto de entretenimiento, tu novela tiene como objetivo último agradar a una audiencia determinada. Si no te esfuerzas en ofrecer el mejor producto posible, no lograrás labrarte la carrera que mereces.


¿Que otros "errores de principiante" nos hizo falta mencionar? ¡Agrégalos en la sección de comentarios! Si te gustó la entrada, no olvides suscribirte. 
Ejercicio creativo 4: Hablando de sándwiches

Ejercicio creativo 4: Hablando de sándwiches





Ejericicio 4: Hablando de sándwiches


El ejercicio creativo de esta semana será un poco diferente a los anteriores; les obligará a poner en marcha toda su creatividad. Recuerden que el propósito no es escribir una historia 100% verosímil, sino más bien presentarle a nuestro cerebro un buen reto. Así pues, no hay resultados buenos o malos.

El ejercicio 

Escribe una historia corta (mínimo 500 palabras, máximo 1500) en la cual emplees la siguiente línea de diálogo en algún punto "estoy completamente seguro(a) de que ella no tiene idea de cómo funcionan los sándwiches".


No olvides compartir tu creación en la sección de comentarios o enviarla a espacio_independiente@yahoo.com

Cinco estrategias para combatir el síndrome de la página en blanco

Cinco estrategias para combatir el síndrome de la página en blanco

Imagina esto. Es domingo por la tarde; despues de una semana ocupada y agotadora por fin te dispones a escribir. Preparas un café, enciendes la computadora y abres tu documento.
De pronto, miras el cursor intermitente y el tiempo parece hacer una pausa. Te das cuenta de que la nueva página te esta devolviendo la mirada, amenazadoramente. Un extraño nerviosismo se apodera de ti y las ideas empiezan a escaparse cual vil ladronzuelo.
Oh, no. Estas en un lío. El síndrome de la página en blanco se ha manifestado.

Primero una aclaración: todos hemos pasado por esto y nos seguirá sucediendo, es perfectamente natural. La extraña y escabrosa sensacion de inhabilidad creativa, es el verdugo personal de los escritores desde los albores del tiempo. Después de pensarlo bastante, he llegado a la conclusión de que el Bloqueo no es más que el producto de nuestro miedo al rechazo. ¿Cómo? Muy simple: todo escritor desea ser leído y apreciado; cuando nuestro subsconsciente considera que existe la mas mínima posibilidad de no alcanzar este subjetivo, nos sabotea.

Siguiendo esta lógica, cualquier intento para combatir el bloqueo tiene que estar enfocado a mantener nuestra mente libre de inseguridades. Esto puede lograrse de la siguiente manera

1. Relájate. 


Asigna una hora al día únicamente para relajarte. Durante ese tiempo, olvídate de responder emails o estar pegado al teléfono, esta hora debe estar enteramente consagrada a tí. El estrés y la aprensión son los padres de todas las angustias e inseguridades; ¿como pretedes dedicar parte de tu tiempo a escribir  si ni siquera te preocupas por mantener tu salud mental? Si llevas una vida totalmente caótica, nunca encontrarás el 'momento adecuado' para consagrarte a la escritura.

2. Lee con lentes de escritor.


Seguramente has escuchado que a escribir se aprende leyendo. Aunque esto es cierto,  son pocos los que matizan un importantísimo detalle: no se trata de leer por leer, por lo general tal práctica se realizá mas bien cuando buscamos entretenernos. Por el contrario, el escritor lee con la intención de aprender las técnicas que el texto en cuestión aplica. Cada vez que leas algo, preguntaté ¿Que tan efectivas son las descripciones? ¿Los personajes están bien construidos? ¿El lenguaje del autor es complejo?  ¿Sabe crear escenas realistas? En otras palabras, no te limites a calificar un libro de 'bueno' o 'malo' por su trama, sino también por la técnica literaria detrás del mismo. Aprende de ellas y aplícalas a tu propio trabajo.

3. Usa ejericios creativos (en inglés, writing prompts)


Cuando te encuentras atascado en una escena y te sientes incapaz de continuar, lo mejor es enfocarse en ejerictar la creatividad. Una excelente manera de lograrlo es através de los llamados 'ejericios creativos', en los cuales debes construir una narración coherente alrededor de una descripción determinada, ya sea de una situación o personaje. Ya que estos ejericicios te dan pautas fijas a seguir, son excelentes para despejar la mente y trabajar tu creatividad. ¿Porque no comienzas con el ejericio de esta semana? Acá el link

4. Deja tu proyecto en stand-by por un par de días (o semanas)


O meses. Cuando te sientes incapaz de continuar un proyecto, lo mejor es hacerlo a un lado de manera temporal. Mientras tanto, trabaja con los ya mencionados ejericios creativos, lleva un diario o abre un blog, tú decides. Lo realmente importante es que no dejes de escribir diario, al menos durante una hora; cuando el bloqueo ataca mantener un ritmo de trabajo constante y variar el tipo de textos que escribes son las claves para superar el problema. Verás que después de realizar un par de ejericicios serás capaz de retomar tu proyecto con una nueva perspectiva. ¡Recuerda que Roma no se construyó en un día!

5. No te obsesiones con escribir perfecto


Muchos escritores principiantes cometen el error de revisar todo lo escrito en la misma sesión. Esto impide que el proyecto avance; con el tiempo acaban invirtiendo únicamente veinte minutos en escribir mientras que a la revisión de esas mismas líneas le consagran horas, un mal hábito que a la larga termina por pasar factura. Si hemos dedicado una hora diaria durante dos meses a escribir esa novela y al final de esos meses resulta que sólo tenemos diez páginas en total, es evidente que nos frustraremos, terminando bloqueados y muy probablemente enojados con nosotros mismos.
Todo esto se puede evitar si, de entrada, tenemos claro que al escribir debemos seguir un órden. Primero viene la étapa de planeación, posteriormente la producción y finalmente la edición. Si no seguimos cada fase en el debido tiempo, no sólo acabaremos bloqueados sino que, probablemente, la trama de nuestra historia tendrá montones de hoyos lógicos; algo que ningún lector nos perdonará.


¿Que más podríamos hacer para salir del temible bloqueo? Cuéntame en la sección de comentarios.
Ejercicio creativo 3: Condiciones, condiciones

Ejercicio creativo 3: Condiciones, condiciones

Ejercicio 3 "Condiciones, condiciones"



Es de noche, te encuentras conduciendo. Acabas de salir del trabajo después de cubrir horas extra. Naturalmente, estas cansado y lo único que quieres es llegar a casa y relajarte. De pronto comienza a llover a cántaros, las calles se encharcan y pronto se vuelven intransitables; tu automóvil amenaza con apagarse en medio de la avenida. Instintivamente te orillas y, justo en ese instante el motor se apaga y el auto empieza a echar humo. Tu móvil se ha quedado sin batería; frustrado, bajas del auto y entras a una tienda cercana. Pides prestado el teléfono al dependiente "Por supuesto. Con una condición", te responde él. 

¿Cúal es su condición? Describe la situación en no mas de 1000 palabras. Comparte tu texto en la sección de comentarios o bien enviálo a espacio_independiente@yahoo.com


Ejercicio creativo 2: Todos menos yo

Ejercicio creativo 2: Todos menos yo

Les dejo el ejericio creativo de esta semana. Sí no leíste el anterior (da click aquí para verlo) y no conoces como funciona la mecánica, lo vuelvo a explicar.
Cada domingo postearé una 'idea' con la que podrás desarrollar un pequeño relato (lo que en inglés llaman writing prompt). La intención es que através de este ejericio semanal desarrolles un hábito de escritura que te ayude a mejorar tu creatividad y tus habilidades como escritor. Si lo deseas, puedes compartir tu texto en la sección de comentarios.


Ejercicio 2: Todos menos yo*


Tuviste un día difícil en el trabajo. Llegas a casa y te diriges directo a la cama murmurando Desearía despertarme mañana siendo otra persona. Al despertarte, te das cuenta de que tu deseo se ha hecho realidad... ¡no eres tú, sino un conocido! Emocionado por vivir un día en los zapatos de esa persona, comienzas tus actividades, sólo para darte cuenta de que la vida de esa persona no es tan fácil como lo imaginaste...

¿Cómo fue tu día?



Si lo deseas, comparte tu respuesta en la sección de comentarios. ¡Y no olvides seguirnos en Bloglovin'!


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*Tomado de A Year of Writing Prompts

Cinco maneras de hacer tiempo para escribir tu libro

Cinco maneras de hacer tiempo para escribir tu libro

Cuando por fin decides comenzar a escribir esa gran historia que traes en la mente, sucede algo similar a cuando se comienza un nuevo trabajo: hay una inversión considerable de tiempo, esfuerzo y en este caso particular, también de dinero. Es por ello que la mejor (y me atrevo a afirmar, única) manera de lograr tus objetivos literarios es con una buena administración de tu tiempo. Sigue leyendo para descubrir las mejores maneras de administrar tu tiempo de escritura efectivamente. 





1.  Administra tus horarios.

Considera lo siguiente: todos los seres humanos, independientemente del género, profesión o sexo, tenemos a nuestra disposición las mismas 24 hrs del día. Entonces, ¿qué distingue a una persona productiva de un procastinador crónico? La manera en la que organizamos esas horas.

Mientras que el estudiante de bachillerato promedio pasa cinco horas al día frente a una pantalla, navegando en redes sociales o visitando páginas de entretenimiento, un estudiante de bachillerato productivo pasa esas mismas cinco horas investigando alguna tarea escolar, leyendo o aprendiendo algo nuevo.

¿La gran diferencia entre ambos? La manera en la que administran esas cinco horas frente a una pantalla.

2. Aprende a priorizar.


Ok. Por fin te animaste a adoptar un orden en tu día a día. ¿Cómo decidir que tareas son importantes y cuáles no? Sigue el principal consejo de Chris Bailey, autor de The Productivity Project y decide cuales son las tres tareas más importantes que debes realizar cada día.

Imagina que eres el estudiante promedio de bachillerato del ejemplo anterior. Hoy es martes por la mañana. ¿Cuáles serían tus tres tareas más importantes del día? Supón que la profe de mate dejo una tarea ayer y es para mañana. Esa tarea entrará, sin duda, en la lista de prioridades.

Si además, sabes que mañana al mediodía tienes un examen de geografía y por la tarde participarás en un torneo de fútbol, está claro que tus otras dos tareas prioritarias serán estudiar para el examen y prepararte para dar el mejor partido posible. ¿Sencillo, no crees?

3. Considera la escritura como un trabajo.


Si en verdad deseas introducirte en el mundo literario, es vital que empieces a considerar el escribir no como un pasatiempo ocasional, sino como un trabajo real y serio, con su respectiva jornada laboral.

Por obvias razones, no te vas a asignar una jornada de ocho horas (a menos que seas millonario o jubilado), puedes empezar con separar quince minutos de tu día y dedicarlos a la escritura. Olvídate de los típicos pretextos de amateur: «Hoy no estoy inspirado», «No se me ocurre nada», «Solo puedo escribir en mi libreta amarilla/usando mis calzones de la suerte/con un café de triple carga a la mano» etc., etc.

Tanto la inspiración, como los lugares y/o los materiales que tengas a la mano no determinan ni afectan tu capacidad de redactar, al contrario. Lo único que te ayudará a convertirte en un excelente escritor es la práctica. Respeta tu horario para escribir y procura hacerlo diario. Los primeros días serán difíciles pero conforme pase el tiempo te darás cuenta que, día con día, escribir se vuelve más y más fácil.




4. Aprende a decir «NO» a los demás.


Imagina lo siguiente. Es jueves por la noche, acabas de llegar a casa dispuesto a escribir sin interrupciones durante una hora. De pronto suena tu teléfono, es tu amigo/hermana/pareja invitándote a acompañarlo(a) a cenar. ¿Qué haces?

¿Le dices que sí, te olvidas de tu hora para escribir y sales corriendo a encontrártelo(a)? ¿   O le agradeces la invitación, le informas que en ese momento estás ocupado y le propones salir a cenar al día siguiente (o cuando mejor les acomode a ambos?

Seguro pensarás: « ¿Qué clase de antisocial rechaza una buena invitación por quedarse a escribir en casa?». No se trata de ser antisocial, sino de darle prioridad a tu trabajo como escritor. Ojo, no te estoy pidiendo que dejes de ir a la boda de tu hermana o a un concierto de U2, ni que te encierres en tu habitación hasta que termines tu novela, muy à la Jack Kerouac. No.

Más bien, se trata de decidir si realmente vale la pena salir con ese amigo (que, igual y ni es tu súper amigo y, casualmente, siempre hace sus invitaciones los jueves por la noche) en lugar de aprovechar ese tiempo, que ya habías designado de antemano, para escribir.

5. Guarda tu trabajo.


Más que una técnica para «hacer tiempo», este punto es más bien un consejo que a mí me hubiese gustado recibir cuando inicié mi carrera.

Ya lograste ordenar tus horarios, priorizas tus tareas importantes e incluso te has asignado un horario para escribir… y lo respetas religiosamente. Hasta ahora, todo marcha perfecto. Pero, ¿qué pasaría si un día derramas tu café sobre tu computadora, destruyendo el disco duro en el proceso?

Esta es la pesadilla recurrente de todo escritor que, ten por seguro, algún día se volverá realidad. Ya sea que el disco duro se queme, la computadora se pierda, tu hermana borre por accidente tus archivos o tu ex hackee el sistema, algún día te encontrarás frente al hecho que acabas de perder todos tus archivos para siempre.

Anticípate al desastre y empieza a respaldar, desde ya, todo tu trabajo. Ya sea que utilices un disco duro externo, un USB o algún programa en la nube como Dropbox o Google Drive, haz una copia de seguridad de todo lo que escribas.

Lo mismo aplica para textos escritos a mano. Si usas cuadernos, procura etiquetarlos bien y guardarlos en un lugar seguro. Si eres de los que reciben la visita de las musas en los lugares más inesperados, siempre procura llevar una pequeña libreta contigo. Si lo tuyo es garabatear ideas en servilletas y recibos, procura guardar todos tus papeles en un lugar seguro


Y tú ¿Ya lograste administrar tu tiempo? ¿Que otro punto añadirías a esta lista?
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