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¿Por qué importa tener una buena redacción?

¿Por qué importa tener una buena redacción?

La mala redacción es como el tráfico en hora pico: a pesar de tus esfuerzos por evitarlo, de algún modo u otro terminarás lidiando con el en algún momento de tu trayecto. Como consecuencia, pareciese que lo único que nos queda por hacer, si es que queremos mantener la salud mental intacta, es aceptarlo y adaptarnos... ¿O no? En este post discutiremos las (enormes) ventajas de tener una redacción clara y coherente. 






Siguiendo con la analogía anterior, es un hecho que, a pesar de las buenas intenciones, al tráfico nunca nadie se acostumbra, no realmente: siempre buscamos evitarlo, quizá encontrar algún atajo que nos permita ganar un par de minutos. 

Si a una molestia cotidiana como esta intentamos encontrarle una solución, ¿Por qué a la mala redacción, un problema cotidiano mayúsculo y un auténtico impedimento para la comunicación efectiva, si la toleramos y hasta la solapamos bajo el pretexto que «todos escriben así»? 

Piensa en la última vez que encontraste un error en un texto, ¿cuál fue el problema? ¿Acaso una palabra mal escrita o mal acentuada? ¿Una oración sin sentido, ambigua y sin lógica? ¿O quizás un uso desmedido de adverbios? Sin importar la clase de error (u horror), te garantizo que, si ahora mismo te hiciese un examen de aquel texto, no serías capaz de recordar ni el título; al contrario, es posible que apenas logres acordarte del tema. 

La capacidad de redactar bien es una habilidad comunicativa elemental que todo ser humano, medianamente funcional, debe poseer y practicar. 

Así que fuera excusas. 

Poco importa si en tu profesión o área de expertise no suelen redactarse largos y detallados informes, memorandos semanales u oficios adornados. Tampoco importa si eres de la «vieja escuela», donde se creía que solo a algunos privilegiados se les daba «eso de escribir bien». Bajo la misma lógica, haber nacido en pleno boom tecnológico no significa que cuentes con carta blanca para desbaratar el idioma cada que escribes un Whatssapp o un Inbox. Todas estas son solo excusas que nos inventamos para no sentirnos tan mal con nuestro pobre desempeño comunicativo. 

Escribir bien es una habilidad que todos tenemos que cultivar. La mala redacción y sus mil y un matices (mala ortografía, errores de sintaxis o gramática, falta de coherencia argumentativa, uso de cacofonías y pleonasmos al por mayor, entre otras bellezas) no deben ser toleradas.

¿Aun no logro convencerte? Quizás estas tres razones adicionales para tener una buena redacción me ayuden a persuadirte. 


1. Evitas malentendidos. 


¿Que no has entendido una de las preguntas de un examen, por mas veces que la has leído? Probablemente esté mal escrita (y por ende, mal planteada). Con una redacción clara esto no tendría que suceder; cuando uno escribe bien, con oraciones completas y bien organizadas; una ortografía impecable y una lógica clara, las ambigüedades se mantienen a raya. 


2. Demuestras profesionalismo y credibilidad. 


Impresiona la cantidad de reclutadores empresariales que deciden desechar un CV por una razón tan mínima como encontrar una falta de ortografía en el mismo. Si consideras que, al día, cada reclutador recibe decenas de currículos, no es de extrañar que busquen la mas mínima excusa para desecharlos. 

Este caso es el mejor ejemplo de lo que una redacción deficiente proyecta: falta de seriedad y profesionalismo. Si los errores son especialmente graves puede que incluso pongan en tela de juicio la calidad de la educación que has recibido. La misma lógica aplica si ya tienes un empleo o te encuentras estudiando: ¿Que va a pensar tu jefe o profesor de ese reporte lleno de faltas de ortografía? 

No des excusas. Mejor aprende a producir textos de calidad y valor.


3. Te diferencia de los demás. 


Hoy en día es muy difícil encontrar a personas capaces de escribir con claridad y coherencia,  sin dar tantas vueltas (comúnmente conocido como «echar rollo»). Quien si es capaz de hacerlo, inmediatamente resalta del resto de los mortales. 


A pesar de que muchos argumenten que escribir bien no es una habilidad necesaria para encontrar un trabajo, las cosas cambian cuando se trata de mantener un empleo. ¿Que empresa estará dispuesta a invertir en un trabajador que no puede escribir dos oraciones juntas? 






La buena noticia es que todos, independientemente de nuestro nivel educativo, edad, sexo o profesional, podemos aprender a escribir bien. Excepcionalmente bien, de hecho. Lo único que necesitas son ganas de cambiar tus hábitos de manera radical, deseos de comprometerte con esta causa... y la ayuda semanal de Espacio Independiente.

¿Se te ocurre alguna otra razón por la cual debamos redactar bien? ¡Háznoslo saber en la sección de comentarios! Y recuerda, si encontraste útil este post, no te olvides de compartirlo en redes sociales.