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Reflexión #1: Escritores: ¿Los nuevos entrepreneurs?

Reflexión #1: Escritores: ¿Los nuevos entrepreneurs?


No es un secreto que ingresar al selecto mundo literario por la vía tradicional es cada vez más difícil; las grandes editoriales que apuestan grandes sumas por autores totalmente desconocidos rayan el lo mítico. Ante un mundo literario cada vez mas competitivo, vale la pena preguntarse si acaso lo que echamos de menos no es la antigua figura del escritor como genio literario...







Siguiendo mi auto impuesta tradición, el pasado noviembre asistí a la FIL 2013 en la Expo Guadalajara. Por todos es conocido el vergonzoso ranking de lectura que nuestro país ostenta: dos libros por año. Sin embargo, en esa feria había tantas personas que caminar por cualquier pasillo suponía un verdadero reto. Tal gentío me hizo cuestionarme si el mencionado ranking no es una mentira de nuestras autoridades para hacernos sentir mal. Pero fue hasta que me fije en los libros que la gente compraba cuando comprendí que no hay mentiras: el último libro de Gaby Vargas, la "sensacional" Twilight saga, Cincuenta sombras de Grey, Ghostgirl...y otros títulos más o menos comerciales. 

Si se supone que la función de la lectura es enriquecernos, me pregunto ¿Qué puede aportar una novela "erótica" mal escrita, por tan sólo mencionar un ejemplo? Desde hace tiempo pienso que la industria editorial se está yendo a pique. En realidad, lo único que interesa es que el libro venda, así sea una soberana porquería ¿Cuantos nuevos autores no han podido publicar porque sus libros no son "comerciales"? ¿Porqué no contienen sexo explícito ni tratan sobre amores sobrenaturales? La lista es interminable.

Pero ¿cómo juzgar que libro es "bueno” y cual es basura? ¿Qué criterios utilizar? Nadie podrá negar que Harry Potter, es sumamente entretenido, pero de obra literaria no tiene un ápice.  ¿Quien podría decirnos que sirve y que no? En realidad eso es complemente subjetivo. Lo que si puedo asegurar es que los escritores de hoy ya no se preocupan por crear una novela con trasfondo; la vieja idea romántica de expresar sentimientos y la visión que el autor tenga del mundo, con todos sus altibajos, ha desaparecido.

Hoy en día, parece que el escritor se ha convertido en un empresario. Atrás quedo la idealización de la escritura como una forma de tomar postura  ante el sistema, una manera de expresarse sin tapujos. Escribir ahora implica analizar fríamente al público objetivo, aquel que leerá vorazmente, calculando con precisión cuanto se podrá ganar al explotar las más profundas fantasías sexuales de mujeres reprimidas, o apalabrando el ideal adolescente del hermoso príncipe azul que amará por siempre a su chica, anteponiéndola a todos. Este es el modo de pensar del escritor actual que aspira al éxito editorial y viendo como marcha el mundo me parece que no podemos culparles por pensar así.

Es injusto maldecir a los escritores por darle prioridad a la venta sobre el mensaje que su trabajo pueda dejarnos. Los mismos cursos de escritura creativa se imparten bajo la premisa "cualquiera puede escribir"; ya no se requiere de un talento innato, ni de una creatividad prodigiosa, ahora todo puede aprenderse y enseñarse: técnica, gramática, redacción, creatividad... por supuesto, con un un solo objetivo: publicar ¡Qué importa lo que suceda después! Que importa si la historia es pésima o repetitiva, o si es una copia de un best seller anterior. Si vende y se posiciona en las listas de los libros mas leídos, no necesito más.

Sin duda, lo más lamentable de la postura anterior, son sus consecuencias. 
Gracias a la visión mercantilista de la industria editorial, aquello que llamamos "literatura", poco a poco empieza a disolverse. Actualmente, las personas han comenzado a acercarse de nuevo a los libros casi obligados a ello, avergonzados por la constante mención a sus malos hábitos de lectura. Sin embargo, acostumbrados a otro tipo de entretenimiento, como lo son el cine o la televisión, no encuentran en los libros un sustituto de estos últimos. Los libros no proporcionan imágenes claras y vívidas como lo hace una pantalla, no homóloga ideas. Al leer siempre nos queda la misma duda: "¿habré comprendido?" Sucede especialmente cuando compartimos nuestro punto de vista con otro lector, sólo para darnos cuenta que el entendió algo diferente. El cine y la televisión, nos ahorran este problema.

Así pues, en un primer acercamiento, el lector se inclina por aquello que le entretenga, que supla aquello a lo que ha renunciado. Y el escritor lo sabe.
Sabe que miles de personas buscan entretenimiento escrito y el se ha asignado la tarea de proporcionárselos. Escribe para vender, para entretener, para suplir el vacío de las imágenes visuales con un nuevo tipo:  las imágenes mentales, que al ser privadas, ofrecen mil posibilidades para explotar, desde un inocente cuento, hasta la pseudo-materialización de la fantasía sexual más sórdida. 
¿Qué pasa entonces con la cultura? ¿Dónde encontrarla? Esta ya no importa, no vende, aquello que se promociona como cultura no es más que ideología de masas. Si buscas algo que "aporte" probablemente deberías buscar entre aquellos autores cuyos libros no dan para venderse. 
Así son las cosas.


¿Crees que los escritores deben dedicarse a escribir historias con sentido antes que preocuparse por las ventas? Opina en la sección de comentarios