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Los cinco pilares de la ficción según Randy Ingermansor

Los cinco pilares de la ficción según Randy Ingermansor


¿Qué es lo que provoca que un lector empiece nuestra historia y no pueda parar de leer? ¿Que se quede atrapado en el mundo que hemos creado para él/ella? Respuesta sencilla (y compleja a la vez): la experiencia emocional que nuestro trabajo le proporcione. En otras palabras: si nuestro hipotético lector es capaz de emocionarse con la trama que le presentamos, incluso identificarse con alguno de los personajes, su atención está asegurada. Pero ¿cómo proporcionarle al lector una experiencia emocional de calidad? ¿cómo lograr que este lector se sienta afectado por nuestra narración? Utilizando de manera adecuada estos cinco elementos, indispensables en todas las obras de ficción...





1. El ambiente (story world)


En principio, se refiere al lugar  en el que tu historia ocurre... aunque no se limita a ello. Por esta razón, el termino en inglés story world es mucho mas evocativo, ya que abarca no sólo el lugar físico donde se desarrolla la acción, sino también todo lo que lo habita, personas y animales; el contexto histórico; las estructuras económicas, políticas y sociales que rigen este mundo; la comida, tradiciones, religiones u otros cultos preponderantes en dicho lugar y, por supuesto, el idioma que se habla, los pasatiempos que los habitantes privilegían y los roles sociales existentes. 

Como podrás apreciar, el story world realmente engloba todo lo que sucede en el "universo" en el que se desarrolla tu historia. Dependiendo del género para el que estés escribiendo, algunos elementos serán mas o menos difíciles de crear. Por ejemplo, si estás trabajando en un romance que se desarrolla en la época victoriana, tu story world será la Inglaterra del siglo XIX, con todas sus costumbres y manerismos. En cambio, si estás escribiendo high fantasy, se sobreentiende que tú serás el creador del "mundo" de tu historia en su totalidad: desde el lugar físico en el que ocurre la acción, pasando por el idioma, las costumbres, las creencias o la estructura política en vigor.

Sin importar el tipo de historia que te encuentres escribiendo, recuerda que el autor debe de conocer el story world de pies a cabeza. Ningún detalle se te puede escapar, incluso aquello que no planeas presentarle al lector de manera directa. Esto es de suma importancia porque, mientras mas conozcas el story world en el que tu historia se desarrolla, mayores son tus posibilidades de crear una narración cautivante.

2. Los personajes 

Los personajes son el equivalente a las piezas de un tablero de ajedrez: por mas que conozcas las reglas del juego, sin piezas no puedes hacer nada. Así sucede con los personajes de una historia: por mas perfecto/novedoso/emocionante que sea tu story world, sin personajes que le den vida, nadie se interesará por él.  

Para que una historia avance, necesitas tener por lo menos dos personajes: un protagonista, motivado a alcanzar un objetivo X por W o Y razón, y un antagonista, quién se interpondrá entre el protagonista y su objetivo X, por razones Z o N. Esta es la fórmula básica del conflicto, sin el cual la historia no puede avanzar.

En teoría, todos los personajes que incluyas en tu historia deberán de tener un motivo para estar ahí. La buena ficción no tiene personajes planos (sin motivaciones ni conflictos) o de relleno, al contrario. Evita caer en estas trampas.

3. La trama (plot)


En esencia, la trama está formada por la serie de acciones que tus personajes toman para avanzar la historia. A diferencia de la vida real, donde las cosas simplemente "suceden", en la ficción no hay lugar para la casualidad o la coincidencia afortunada, todo lo que pase dentro de tu historia debe de ocurrir por una razón: hacer avanzar la acción.

Aunque es muy tentador atiborrar tú primer borrador de descripciones interminables y diálogos que no llevan a ninguna parte, por el bien de tu historia es mejor que resistas a esa tentación. Si tienes ganas de escribir una descripción detallada y profunda de una rebanada de sachetorte puedes hacerlo, sólo no lo incluyas en la historia...a menos que la sachetorte, aderezada con arsénico, este a punto de serle servida al protagonista en el desayuno, justo el día que tiene que asistir a una reunión vital. 

En resumen: si la escena/diálogo/descripción que estás a punto de presentar no contiene ni una pizca de conflicto que haga avanzar la trama, no la incluyas. 


4. El tema (theme)


Toda historia tiene un significado, mas allá de aquellos eventos que la trama presenten. A este significado (el cual puede ser profundo o no) se le conoce como tema. Cuando alguien afirma que 1984, de George Orwell, es una novela sobre la libertad (o algunos argumentarían, la falta de ella), dicha persona no se está refiriendo exactamente a la trama en si, sino al efecto que la historia, completa y con todos sus elementos, produce en el lector.

¿Sientes que tú historia no tiene un tema determinado? ¡No te preocupes! Muchos escritores comienzan a trabajar en sus proyectos creativos sin saber exactamente cual será el tema. Este se les termina por revelar en algún momento de la producción: al terminar alguna escena clave, el primer borrador o incluso el quinto. En esto no hay mucha regularidad. Sin embargo, podemos asegurarte que dicha "revelación" sucederá.

Pero, ¿por qué es importante que tu historia tenga un tema? Principalmente para fines editoriales. Si el tema de la novela o cuento que acabas de escribir es el primer amor y así lo declaras en tu query letter a un editor, las probabilidades de que tu trabajo en efecto cuente con un público meta dentro de X casa editorial incrementan. 

5. El estilo 


Con estilo nos referimos a la manera única en la que te expresas como escritor, tu voz en la página, aquello que te diferencia de los demás. Evidentemente, "encontrar tu voz" cuando apenas comienzas tu carrera no es una cosa sencilla: ante todo se requiere de mucha práctica. La única manera de descubrir tú estilo es escribir. 

¿Por qué es importante contar con un estilo propio? Por la sencilla razón de que eso es lo que te hace diferente. Piensa en tus autores favoritos, ¿por qué los prefieres? Quizás es la manera en la que escriben, su lenguaje elegante y sucinto, o la complejidad de sus personajes. Quizás tú preferencia tiene que ver con la manera en la que cada capítulo cierra con un giro inesperado (los famosos plot twists), o a la naturalidad con la que presentan emociones complejas. Se trate de lo que se trate, lo innegable es que hay algo en la escritura, en la manera de construir y hacer avanzar la historia, que distingue a tu autor favorito de los demás.

Ese "algo" es el estilo.

¡Muy importante! No intentes imitar el estilo de otro autor. Estúdialos. Analiza que es lo que te atrae de su escritura. Pero no intentes "convertirte" en ellos; en el terreno de la ficción, la innovación y la voz propia son las reinas.

Evidentemente, de cada punto se puede decir muchísimo mas; de hecho, cada uno de los cinco pilares arriba presentados son un mundo en si mismos. Detallar cada uno, con todas sus complejidades, es una tarea un tanto titánica. Sin embargo, conocer en que consisten exactamente estos cinco pilares te acerca un poco más a lo que, creemos, es tu objetivo principal: escribir ficción de calidad.



¿Ya conocías los cinco pilares de la ficción? ¿Con cuál de ellos te ha costado mas trabajar? 
Cuéntanos tu historia en la sección de comentarios. 





Cinco pasos para redactar un resumen de impacto.

Cinco pasos para redactar un resumen de impacto.

Si leíste nuestro post sobre redacción en la universidad, sabrás que todos los trabajos escritos que se producen en el medio académico pueden catalogarse dentro de tres categorías generales: resúmenes, reportes y ensayos. En esta entrada profundizaremos en la primera categoría: los resúmenes. Veremos cuales son los diferentes tipos de resúmenes que existen, las diferencias entre ellos y, muy importante,  los cinco pasos esenciales para redactar un resumen brillante, sin importar la temática. ¿Preparado para darle un boost a tus habilidades de síntesis? Entonces lee y toma nota de lo siguiente.



Por Nara López Contreras
Tiempo de lectura: 12 minutos.

¿Qué es un resumen?


Un resumen es una exposición breve de los puntos esenciales o clave de un tema, la cual puede realizarse tanto de manera escrita como oral (¿alguna vez le has "contado" a alguien de que trató una película? Entonces sabes lo que es un resumen oral). La extensión del resumen dependerá enteramente del tipo de texto o actividad a resumir: un articulo de revista o periódico, libro, película, exposición, conferencia, taller, visita guiada... entre muchas, muchas otras opciones. 

Existen tres tipos de resúmenes:

1. Simple: sintetiza la información  de la fuente de la manera mas precisa y fiel. Se trata de un sumario donde se presenta la totalidad de la información que presenta el texto o la actividad fuente, aunque esta no sea de mucha relevancia. 

Ejemplo: si quisiera resumir Guerra y Paz de manera simple, tendría que hacer un sumario del contenido de cada uno de sus capítulos. 

2. Informativo: este resumen es el mas utilizado y es aquel que presenta únicamente los puntos principales del texto o actividad fuente. Su propósito es mostrar al lector un "pantallazo" con los detalles mas relevantes del la fuente.  

Ejemplo: para hacer un resumen de este tipo de Guerra y Paz, basta con sintetizar la trama de la obra, haciendo énfasis en los puntos o escenas que hacen avanzar la novela (donde suele estar el conflicto).

3. Argumentativo: en este documento se sintetizan, presentan y evalúan los puntos principales de la actividad o texto fuente. Más que un resumen, es un tipo de reporte, pues requiere que el autor realice un análisis y emita una opinión. 

Ejemplo: un resumen argumentativo de Guerra y Paz, además de incluir una breve síntesis de la trama, también contendría un comentario personal evaluando la obra.

Cómo redactar un resumen impecable en cinco pasos.


  • Paso 1: Antes de comenzar, ten muy en claro cuál es tu texto o actividad fuente.


Es decir, asegúrate de entender qué es lo que necesitas resumir. Tu aproximación a la información variará dependiendo de la fuente que uses: no es lo mismo resumir un libro (el cual podrás volver a consultar para verificar datos) que una conferencia (a la cual solo asistirás una vez).  

Ejemplo: Para fines de este ejercicio, supongamos que la actividad a resumir es una visita al Museo Nacional de Antropología,  en la CDMX.


  • Paso 2: Decide que tipo de resumen vas a realizar.


Ya sabes cual es la actividad que resumirás, ahora necesitas decidir que tipo de resumen elaborarás: simple, informativo o argumentativo. En la universidad, la gran mayoría de los profesores pide resúmenes de tipo informativo. Aún así, no te confíes, siempre relee la tarea asignada para estar seguro.

Ejemplo: De nuevo, supongamos que el profesor ha especificado que desea un resumen de la exposición temporal. Se trata pues, de un resumen informativo. ¿Cómo sabemos que tipo de resumen se está solicitando? Por lo específico de las indicaciones.

  • Paso 3: Realiza la actividad/lee el texto fuente en modo resumen.


Lo ideal sería que  realices la actividad fuente con la consciencia de que posteriormente tendrás que hacer un resumen de la misma. Esto ayudará a tu mente a fijarse en los puntos mas relevantes y a no divagar. Usualmente, los datos mas importantes responden a las siguientes preguntas: ¿Qué? ¿Cuando? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Con que objetivo?

Ejemplo: Una vez en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología, recorreremos la exposición fijándonos en los detalles que juzgamos como 'importantes'

¿Qué? Nombre de la exposición temporal
¿Quién? Nombre de su curador 
¿Cuando? Fecha en la que se realizó la visita
¿Cómo? Breve descripción de la visita
¿Con que objetivo? Propósito de la visita.


  • Paso 4: Elabora una lluvia de ideas.


Antes de redactar tu primer borrador, elabora una lluvia de ideas o un listado con la información mas relevante de la fuente o todo aquello que desees destacar. Esto dependerá enteramente del tipo de resumen que tengas planeado realizar. Por mas tentado que estés a saltarte este paso, ¡no lo hagas! Pensar que vas a escribir antes de hacerlo es la mejor manera de darle estructura a un texto. La mayoría de los estudiantes o profesionales que hacen resúmenes desordenados lo hacen porque omiten este paso fundamental.

Ejemplo: En lugar de lanzarnos de lleno a la redacción, una vez realizada la visita elaboraríamos un listado con la información básica de la exposición, las piezas mas relevantes y algunos datos útiles  extras(como el tiempo que toma recorrer toda la sala o el precio de la entrada).

  • Paso 5: Redacta y revisa.


Una vez que hayas decidido la estructura y contenido de tu resumen, entonces sí, podrás redactarlo. Este primer documento será tu primer borrador. Procura seguir una estructura 'clásica', limitándote a mencionar una sola idea por párrafo.

Siguiendo este consejo, tu resumen debería de verse mas o menos así:

1º párrafo: ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuando? (Incluimos tres ideas en el primer párrafo debido a que dichos datos generalmente son breves)
2º párrafo: ¿Cómo?
3ª párrafo: ¿Con qué propósito? 

Una vez concluido, guárdalo un par de días; después  vuélvelo a leer y realiza una revisión exhaustiva a la construcción de tus frases y a la ortografía. ¿Algo suena raro? ¿Fuera de lugar? Piensa en cambiarlo.

Como se trata de un resumen que, muy probablemente, no sobrepasa las dos cuartillas, una revisión a conciencia es mas que suficiente. Sin embargo, si después de esta primera revisión aun hay detalles que no te satisfacen, puedes realizar una nueva.

Ejemplo: con la lista de datos y elementos importantes de la exposición en mano, redactaríamos nuestro primer borrador siguiendo el esquema anteriormente propuesto. Dias después realizaríamos una revisión para generar el documento final.


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El resumen es uno de los documentos mas sencillos de elaborar; lo mas importante es ordenar tus ideas antes de ponerte a escribir.


Y tú, ¿Cómo elaboras tus resúmenes? ¿Sigues un método similar al mío? Cuéntame  en la sección de comentarios. Si te gustó el post de hoy, no olvides compartirlo en tus redes sociales. 




Los usos de los dos puntos (:) que no conocías.

Los usos de los dos puntos (:) que no conocías.

A simple vista, pareciese que, de todos los signos ortográficos habidos y por haber, los dos puntos (:) son los mas simples de usar, los que menos misterio suponen. Después de todo, solo suelen emplearse en casos muy concretos: tras formulas iniciales de saludo, antes de una cita y antes de una lista... ¿cierto? Bueno... no exactamente. En el post de hoy, nuestro nuevo colaborador, el escritor Fabián Torres Massieu, nos explicará todos los usos de este versátil signo ortográfico. 




Por Fabián Torres Massieu
Tiempo de lectura: 13 minutos.

Nuestro profesor de español de sexto de primaria era un sujeto increíblemente pulcro: amaba hacer listas sobre cualquier tema con tal de mantener el orden:  nombres de compañeros que ese día no habían participado en clase, las tareas de la semana, clasificaciones de preposiciones o conjunciones y, por supuesto, el vocabulario desconocido de la lectura del día. 

El contenido de las listas lo recuerdo solo de pasada, pero lo que nunca olvidaré son los dos puntos (:) que el profesor invariablemente anotaba después del titulo de cada lista.

A partir de observar aquellas colecciones de palabras, aprendí uno de los usos mas populares de los dos puntos: para abrir un listado. Años después, y a medida que mi cantidad de lecturas incrementaba, aprendí que los dos puntos también se emplean tras fórmulas de saludo en cartas (o emails) y antes de insertar una cita textual.

Pero esa no es toda su historia.

Cuando empecé a escribir (y a leer novelas mas complejas), me di cuenta que mi conocimiento de este signo no comprendía ni el 10% de todos los usos posibles que los dos puntos tienen. De hecho, este signo ortográfico es uno de los más versátiles que hay: al emplearlo correctamente enriquecemos nuestros textos, dándoles mas profundidad, precisión y elegancia.


¿Qué son los dos puntos y cómo se usan?

Los dos puntos (:) son un signo ortográfico cuya principal función es detener el ritmo del discurso de una oración para centrar la atención del lector en el siguiente elemento de la misma.
Para que te quede mas claro, imagina a los dos puntos como una advertencia luminosa en medio de una carretera oscura: el anuncio te obliga a bajar la velocidad y te avisa que hay algún inconveniente en el camino, una vez que pasas junto a el no puedes seguir conduciendo como si nada, tienes que prestar mas atención.

Lo mismo sucede con los dos puntos. Cuando el lector los percibe en una oración, su mente rompe con el ritmo de lectura anterior para concentrarse en la información que el escritor está a punto de presentarle. Por esta razón los escritores solemos decir que los dos puntos son una excelente herramienta de énfasis. 

Los múltiples usos de este signo ortográficos se dividen en dos categorías: usos convencionales (o gramaticales) y usos literarios.


1. Usos convencionales o gramaticales. 


Son aquellos que todos más o menos conocemos: nos los enseñan en la escuela y aparecen en los libros de ortografía y páginas web que consultamos de vez en cuando. 

La Real Academia Española (RAE)  acepta los siguientes cuatro usos convencionales: 

  1. En enumeraciones con un elemento anticipador: Se escriben dos puntos justo antes de comenzar una lista o una enumeración de elementos relacionados entre si (en el mismo párrafo). Este es el uso mas conocido y utilizado por los hispanohablantes. 

  2. En estructuras no enumerativas con un elemento anticipador: Este uso es una extensión del anterior. Se escriben dos puntos al finalizar la oración para ampliar el contenido de la misma con una explicación (como lo estoy haciendo en estos incisos.

  3. En el discurso directo: Se utilizan los dos puntos cuando se van a reproducir literalmente las palabras pronunciadas por alguien. Este uso es muy frecuente en la prensa, cuando se está citando las palabras de un entrevistado (un ejemplo de El Mundo "Alex Pastor: No nos planteamos apoyar a Albiol como alcalde en 2019").

  4. En títulos y epígrafes: Para separar un concepto general de su concepto parcial al titular se suelen emplear los dos puntos (Ej. "La historia de la segunda guerra mundial: La guerra vista través de los ojos de los niños").

A estos cuatro usos les llamamos convencionales porque son conocidos y utilizados por todos los hispanohablantes, independientemente de su nacionalidad o profesión ejercida. En otras palabras, son usos "comunes" o no especializados. 


2. Usos literarios.


Aquellos usos que suelen encontrarse con mayor frecuencia en obra literarias, textos académicos y periodísticos.  Si bien aparecen en el compendio de Ortografía de la RAE junto con los usos convencionales (de hecho, dicho compendio no distingue entre usos literarios y convencionales), emplear correctamente los usos literarios requiere de cierto conocimiento de la lengua que, como es natural, no todos los hispanohablantes poseen. 

Para muestras de ello, un botón. La RAE establece los siguientes dos usos literarios: 

  1. Entre oraciones yuxtapuestas: Se usan los dos puntos para conectar oraciones que se encuentran relacionadas entre si (oraciones yuxtapuestas) y con ello se omite la necesidad de colocar otro tipo de nexo (como podría serlo una conjunción o un conector lógico). Existen cuatro tipos de relaciones entre oraciones yuxtapuestas:

    • Causalidad (causa-efecto): Las dos oraciones separadas por los dos puntos guardan una relación de causalidad entre ellas. Dicha causalidad es de tipo general. Ejemplo: "Susana no asistió a la reunión: perdió el contrato".

    • Conclusión o consecuencia: La oración que sigue a los dos puntos es la consecuencia de la primera. Ejemplo: "El auto de Irene se descompuso: tuvo que caminar 10 km en la lluvia".

    • Verificación o explicación de una información anterior. La oración que sigue a los dos puntos añade información explicativa respecto a la oración anterior. No se trata de una consecuencia lógica, sino mas bien de una explicación de tipo general. Ejemplo: "El consumo  de azúcar es peligroso: a la larga, su consumo excesivo produce diabetes tipo II".

    • Oposición. Las dos oraciones separadas por dos puntos guardan una relación de oposición entre ellas. Las oraciones yuxtapuestas que tienen relaciones de oposición son fácilmente identificables, ya que usan conjunciones adversativas: pero, sin embargo, no obstante, entre otras. Ejemplo: "Pensaba salir a correr en la mañana: no contaba con la lluvia".


  2. Con conectores lógicos: Este uso guarda, a su vez, dos posibilidades:

  • Los dos puntos en sustitución del conector: Como ejemplo: "Ha preparado el examen durante ocho semanas: no tendrá problema en aprobarlo" en sustitución de "Ha preparado el examen durante ocho semanas: por tanto no tendrá problema en aprobarlo". En la primera oración los dos puntos sustituyen al conector "por tanto". Si el escritor ha decidido utilizar dos puntos, el conector lógico ya no es necesario.

  • Colocados después de ciertos conectores: Cuando se emplean conectores con intención enfática (a saber, es decir, esto es, ósea, entre otros), de resumen (en conclusión, pues bien, en/con otras palabras) de ampliación (más aun) y de contrargumentación (ahora bien, sin embargo). Se colocan los dos puntos después de este tipo de conectores.

¡Muy importante! En los dos casos anteriores, la oración que se sitúa después del conector lógico no se inicia con mayúscula.


Tip extra: Si no estás acostumbrado a emplear los usos literarios en tus textos, te recomiendo que empieces a hacerlo poco a poco y conforme te vayas familiarizando con ellos; nunca de sopetón y de un día para otro. Recuerda que, como con todo nuevo conocimiento, el aprendizaje es lo que hace al maestro.


¿Tienes alguna duda sobre alguno de los usos que menciono? Escríbela en la sección de comentarios y te responderé a la brevedad.
¿Por qué importa tener una buena redacción?

¿Por qué importa tener una buena redacción?

La mala redacción es como el tráfico en hora pico: a pesar de tus esfuerzos por evitarlo, de algún modo u otro terminarás lidiando con el en algún momento de tu trayecto. Como consecuencia, pareciese que lo único que nos queda por hacer, si es que queremos mantener la salud mental intacta, es aceptarlo y adaptarnos... ¿O no? En este post discutiremos las (enormes) ventajas de tener una redacción clara y coherente. 






Siguiendo con la analogía anterior, es un hecho que, a pesar de las buenas intenciones, al tráfico nunca nadie se acostumbra, no realmente: siempre buscamos evitarlo, quizá encontrar algún atajo que nos permita ganar un par de minutos. 

Si a una molestia cotidiana como esta intentamos encontrarle una solución, ¿Por qué a la mala redacción, un problema cotidiano mayúsculo y un auténtico impedimento para la comunicación efectiva, si la toleramos y hasta la solapamos bajo el pretexto que «todos escriben así»? 

Piensa en la última vez que encontraste un error en un texto, ¿cuál fue el problema? ¿Acaso una palabra mal escrita o mal acentuada? ¿Una oración sin sentido, ambigua y sin lógica? ¿O quizás un uso desmedido de adverbios? Sin importar la clase de error (u horror), te garantizo que, si ahora mismo te hiciese un examen de aquel texto, no serías capaz de recordar ni el título; al contrario, es posible que apenas logres acordarte del tema. 

La capacidad de redactar bien es una habilidad comunicativa elemental que todo ser humano, medianamente funcional, debe poseer y practicar. 

Así que fuera excusas. 

Poco importa si en tu profesión o área de expertise no suelen redactarse largos y detallados informes, memorandos semanales u oficios adornados. Tampoco importa si eres de la «vieja escuela», donde se creía que solo a algunos privilegiados se les daba «eso de escribir bien». Bajo la misma lógica, haber nacido en pleno boom tecnológico no significa que cuentes con carta blanca para desbaratar el idioma cada que escribes un Whatssapp o un Inbox. Todas estas son solo excusas que nos inventamos para no sentirnos tan mal con nuestro pobre desempeño comunicativo. 

Escribir bien es una habilidad que todos tenemos que cultivar. La mala redacción y sus mil y un matices (mala ortografía, errores de sintaxis o gramática, falta de coherencia argumentativa, uso de cacofonías y pleonasmos al por mayor, entre otras bellezas) no deben ser toleradas.

¿Aun no logro convencerte? Quizás estas tres razones adicionales para tener una buena redacción me ayuden a persuadirte. 


1. Evitas malentendidos. 


¿Que no has entendido una de las preguntas de un examen, por mas veces que la has leído? Probablemente esté mal escrita (y por ende, mal planteada). Con una redacción clara esto no tendría que suceder; cuando uno escribe bien, con oraciones completas y bien organizadas; una ortografía impecable y una lógica clara, las ambigüedades se mantienen a raya. 


2. Demuestras profesionalismo y credibilidad. 


Impresiona la cantidad de reclutadores empresariales que deciden desechar un CV por una razón tan mínima como encontrar una falta de ortografía en el mismo. Si consideras que, al día, cada reclutador recibe decenas de currículos, no es de extrañar que busquen la mas mínima excusa para desecharlos. 

Este caso es el mejor ejemplo de lo que una redacción deficiente proyecta: falta de seriedad y profesionalismo. Si los errores son especialmente graves puede que incluso pongan en tela de juicio la calidad de la educación que has recibido. La misma lógica aplica si ya tienes un empleo o te encuentras estudiando: ¿Que va a pensar tu jefe o profesor de ese reporte lleno de faltas de ortografía? 

No des excusas. Mejor aprende a producir textos de calidad y valor.


3. Te diferencia de los demás. 


Hoy en día es muy difícil encontrar a personas capaces de escribir con claridad y coherencia,  sin dar tantas vueltas (comúnmente conocido como «echar rollo»). Quien si es capaz de hacerlo, inmediatamente resalta del resto de los mortales. 


A pesar de que muchos argumenten que escribir bien no es una habilidad necesaria para encontrar un trabajo, las cosas cambian cuando se trata de mantener un empleo. ¿Que empresa estará dispuesta a invertir en un trabajador que no puede escribir dos oraciones juntas? 






La buena noticia es que todos, independientemente de nuestro nivel educativo, edad, sexo o profesional, podemos aprender a escribir bien. Excepcionalmente bien, de hecho. Lo único que necesitas son ganas de cambiar tus hábitos de manera radical, deseos de comprometerte con esta causa... y la ayuda semanal de Espacio Independiente.

¿Se te ocurre alguna otra razón por la cual debamos redactar bien? ¡Háznoslo saber en la sección de comentarios! Y recuerda, si encontraste útil este post, no te olvides de compartirlo en redes sociales. 



Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Cinco errores que te delatan como escritor amateur (y como solucionarlo)

Después de muchos meses de arduo trabajo por fin has logrado concluir tu proyecto en turno; estás seguro, por fin tu novela está lista para ser lanzada al mundo… ¿o no? ¿Como saber si lo que has escrito es leíble y tiene potencial con los lectores? En el post de hoy te hablaré de los cinco errores que más cometen los escritores amateurs, delatando así que su proyecto aun no se encuentra listo para publicarse.



1. Un texto muy extenso. 


Si al finalizar la última revisión te das cuenta de que tu texto aun tiene una extensión enorme (digamos, más de 400 páginas), considéralo como una invitación a repensar si, en verdad, todo lo que has escrito es necesario para el desarrollo de la historia. Una historia memorable se puede contar en menos de 200 páginas, sin problema. La extensión casi nunca es sinónimo de calidad. Por supuesto, en el mercado existen novelas de miles de páginas (¿Alguien dijo Guerra y Paz?) cuya calidad es indiscutible. Si, aunque existen, pero son las menos. 

La extensión dependerá enteramente del tipo de historia que estés contando, el número de personajes y la profundidad con la que estés tratando el conflicto principal. 

¿Como arreglarlo?: Si después de releer tu mega novela, te sigue acompañando la incómoda sensación de que necesitas de todo ese contenido para que el lector realmente “entienda” la historia, entonces deberías replantearte si la historia que quieres contar realmente debe ser contada de esa manera, ¿acaso existe una manera mas sencilla de trasmitir tu conflicto? De todas las escenas que componen tu novela, pregúntate ¿cuales son realmente esenciales y cuales actúan como relleno? Una vez que hayas discernido esto, podrás proceder a eliminar las escenas relleno sin afectar la coherencia de tu trama. 


2. Explicarlo todo. Todo. Absolutamente todo. 


Si cada vez que introduces un personaje, situación o conflicto sientes una irrefrenable necesidad de explicar todo sobre el personaje (apariencia física hasta el ultimo detalle, historia familiar, situación económica, motivaciones para actuar de tal o cual modo, etc.) o el nuevo lugar o situación (recordarle al lector la cadena de eventos que condujo a eso, comunicar las impresiones del personaje con pelos y señales, entre otros), lamento decirte que tu novela requiere de una revisión a profundidad.

¿Como arreglarlo?: hay una premisa básica para contar una historia, muy usada en los talleres de escritura creativa del mundo anglosajón: “show, don’t tell”. Lo que quiere decir, básicamente, es que no debes de explicar todo lo que sucede en tu historia hasta el mínimo detalle, mas bien debes sugerirlo. Un ejemplo muy claro: supongamos que tu protagonista es un usurero, oportunista y mala leche como el solo. Pues bien, en lugar de decirle a tu lector directamente “Adrian era un usurero de la peor calaña, siempre aprovechándose de los despistes ajenas para su propio beneficio”, muestra a Adrian cometiendo un acto de usura. 

Lo mismo aplica para las situaciones: si tu protagonista se encuentra en medio de una junta de trabajo tensa, no nos expliques que la junta es tensa, mejor oblíganos a inferirlo a partir de una descripción sutil del ambiente. 

Un texto que pretende explicarlo todo, hasta el mas mínimo detalle, termina por aburrir. Siempre

Recuerda que tus lectores son inteligentes y capaces de unir los hilos, no les des todo peladito y en la boca. 







3. Finales intempestivos y totalmente inesperados.


Una de las señales mas claras de que la historia se te ha ido de las manos, es cuando te ves obligado a utilizar un final intempestivo para atar, de una buena vez, todos los cabos que abriste en las cuatrocientas y pico páginas anteriores. Cuando el número de páginas no deja de aumentar, a la vez que empiezas a caer en cuenta que, en lugar de simplificarse, con cada pagina que escribes la historia parece complicarse mas y más, la tentación de cerrarlo todo de golpe y como “por arte de magia” es casi irresistible. A este tipo de finales que cierran todo de golpe y dejan mas dudas y caras de “no entiendo nada” en los lectores, la narratología los conoce como finales Deus Ex Machina y son la peor manera de cerrar una historia. 

¿Como arreglarlo?: lo ideal es evitar caer en este tipo de finales. ¿Como? Sencillo: si desde antes de comenzar a escribir te tomas un par de días para pensar y planear el arco narrativo que utilizará tu historia, te garantizo que un final intempestivo será la última de tus preocupaciones. La clave está en pensar, desde antes de iniciar la escritura, donde quieres que termine la historia: ¿triunfará tu protagonista? ¿Lo traicionarán? ¿Sufrirá un revés irremediable? Todo esto debes considerarlo en la planeación previa.

Si, en el peor de los casos, ya has terminado la novela y en las subsecuentes revisiones caes en cuenta de que recurriste a un final de este tipo, no desesperes, aún hay solución. En esta situación, lo que necesitas hacer es esquematizar todas las relaciones lógicas dentro de tu historia. Comienza por la primera escena y hazlo de la manera mas gráfica posible. Utiliza una ficha de trabajo por cada escena de tu novela y responde a las siguientes preguntas:  


  • ¿Quién participa en la escena?
  • ¿Qué objetivos desean alcanzar los participantes? (Convencer a alguien, persuadir a la acción, enamorar, etc.)
  • ¿Qué medios utilizan para lograrlo? (Una artimaña, una trampa, una conversación sincera, etc? 
  • ¿La escena cumple con su cometido? (Es decir, ¿se logra el objetivo inicial?)

La gran mayoría de las veces, tus escenas no soportarán un análisis de este tipo: de hecho, te darás cuenta que una buena parte de ellas están ahí solo para rellenar y, por ende, entorpecen el desarrollo de la trama al punto de complicarlo todo. 

4. Faltas de ortografía o errores de dedazo por todas partes.


Nada grita “¡escritor amateur!” tan fuerte y claro como un manuscrito plagado de horrores ortográficos, errores de dedazo y oraciones largas y confusas que se pierden entre un mar de comas infinitas. Está de más aclarar que, por mas open mind que sean tus lectores respecto a la ortografía, un manuscrito “sucio” inmediatamente generará rechazo. Si decides omitir la revisión ortotipográfica y de estilo antes de publicar tu novela, que no te extrañe que las primeras opiniones de tú novela sean un refrito de “la idea es muy buena, pero la redacción es pésima…”

¿Como arreglarlo?: cuando se trata de corrección de estilo y ortotipográfica tienes que ponerte quisquilloso, ambas son un paso que ningún escritor que se respete puede darse el lujo de saltarse. Es recomendable que, adicional a las revisiones que tu puedas hacer, envíes la novela a un corrector profesional para una revisión adicional. Es increíble la cantidad de errores que a uno, como autor familiarizado con la obra y, por tanto, 100% parcial, se le pueden pasar. Te garantizo que invertir en un corrector de estilo valdrá la pena con creces.

5. No haber sometido la historia a un informe de lectura. 


Otro error típico de escritores amateurs, el cual tiene mas que ver con las inseguridades que nos genera someter nuestro amado trabajo a la lectura y revisión de un tercero. 

Terminaste el primer borrador de tu novela, lo revisaste. Después la volviste a revisar, reescribiste algo y la sometiste a un nuevo proceso de revisión. Y así sucesivamente, hasta que pierdes la cuenta de cuantas veces la has revisado y re escrito. Hasta ahí, todo perfecto.  Cuando vas, mas o menos, por el décimo borrador, decides que ya has tenido suficiente de revisiones, es hora de publicar, por fin te parece, sino perfecta, al menos sí leíble. 

El problema de la lógica anterior es muy simple. Las tres, cinco o diez revisiones que hiciste…. ¡las realizaste tú! Entonces, ¿como puedes saber si hay algo que no funciona bien? ¿Como te enteras que tus diálogos suenan torpes y artificiales? ¿Como saber si tu protagonista es en realidad tan fantástico como a ti te lo parece? 

¿Como saber si la novela realmente tiene algo que la distinguirá de toda la maraña de trabajos autopublicados? He ahí el detalle: por tu cuenta no puedes saberlo. Antes de aventurarte a publicar necesitas, sí o sí, la opinión de un tercero.

¿Como corregirlo?: la buena noticia es que este tropezón es uno de los mas fáciles de solucionar. En teoría, basta con que le pidas a algún amigo o conocido que lea tu trabajo y te dé una opinión sincera. Si no confías en nadie los suficiente para hacer esta petición (o sabes que nadie a tu alrededor es capaz de dar una opinión sincera, 100% imparcial), necesitarás contratar a un profesional para que realice un informe de lectura. En dicho informe, el profesional (usualmente un agente o consultor literario, o incluso un editor) evaluará tu trabajo en términos de legibilidad, coherencia, argumento, calidad de los personajes, estilo del escritor y, en el mejor de los casos, también elaborará su potencialidad de ventas. A partir de esta información, podrás tomar (o no) la decisión de publicar o pulir los puntos débiles. 






Si encuentras que tu novela aun cuenta con alguno de estos cinco elementos, ¡cuidado! Es hora de someter al texto a una nueva revisión, de preferencia hecha por un profesional. Quizás todo lo anterior te parezca un tanto tedioso (e innecesario), pero recuerda que, a fin de cuentas y como cualquier producto de entretenimiento, tu novela tiene como objetivo último agradar a una audiencia determinada. Si no te esfuerzas en ofrecer el mejor producto posible, no lograrás labrarte la carrera que mereces.

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